"Caos". Así definió Juan Pablo Pereira, CEO de Zapia, startup uruguaya de inteligencia artificial (IA), a cualquier empresa cuya génesis sea esa tecnología. Su sentencia resonó durante el último AI Salon, evento realizado el pasado 10 de marzo, organizado por Cubo Itaú Uruguay, la startup Mozart y el gigante tecnológico Oracle.
El CEO de Zapia respaldó su teoría en el vertiginoso ritmo de cambios del sector. «Lo que realmente hace ‘de IA’ a una startup es estar dispuesta a operar en un estado de caos permanente. El mundo cambia tan rápido que el roadmap clásico casi no sirve, y la única forma de mantenerse en primera línea es adaptarse todo el tiempo», explicó.
El empresario identificó dos tipos de compañías que aplican IA: las que la usan como apoyo y las que no existirían sin ella. «Las primeras son los negocios de siempre con herramientas nuevas. Las segundas son otra cosa: organizaciones que tienen que reescribir su roadmap en tiempo real. OpenAI, que hace dos meses parecía intocable, hoy parece que está corriendo desde atrás», ejemplificó.
Además, planteó otro desafío para las nuevas compañías de IA. Antes, la barrera era técnica -se necesitaban tiempo y talento de ingenieros, generalmente a un costo elevado-, pero ahora esa limitante prácticamente desapareció. «Lo que queda es la velocidad, el criterio de producto y la capacidad de trabajar mejor que nadie con los modelos de IA», dijo Pereira. «Quizás la ventaja que queda es ser el mejor trabajando con la IA, una ventaja nueva que todos debemos aprender», opinó.
Cuatro visiones
Luego de Pereira, el evento presentó un panel de expertos en IA de empresas referentes, quienes abordaron cómo aplican esta tecnología en sus organizaciones. Vera Barbat, chief culture officer de Abstracta; Ruben Sosenke, cofundador de PedidosYa y chief technology officer de Nilus; Santiago Castillo, jefe de IA de Akua; y Mauricio Clausen, VP de IA de dLocal, coincidieron en que el momento actual es positivo, aunque subrayaron que hay que atender el componente humano.
Para Clausen, la IA es la herramienta que le permite al unicornio uruguayo «moverse rápido». «dLocal opera en más de 40 países. Manejar esa complejidad operativa requería, hasta hace poco, una cantidad de personas proporcional a esa escala. Queremos movernos rápido y, para eso, la IA tiene que estar embebida en toda la organización. Nos permite escalar exponencialmente sin necesidad de multiplicar el headcount», indicó.
Como ejemplo, explicó que hoy, en el equipo de desarrollo de dLocal, cerca del 50% de los tickets se cierran con código generado por IA. «Y este número solo subirá. Programar es barato ahora; lo más caro es tomar las decisiones. La ecuación del trabajo intelectual cambió: la ejecución se abarató y el criterio se volvió el recurso escaso».
Por su parte, Castillo señaló que en Akua la utilizan para varias tareas, como el procesamiento y análisis contextualizado, en minutos, de documentos técnicos de miles de páginas de Mastercard y Visa. «Necesitarías a un experto real en Visa para conocer el detalle de cierta página. Hoy eso es muy rápido de obtener», destacó.
Sin embargo, advirtió que esto puede ser difícil para las empresas que no nacieron con la IA como parte de su día a día, ya que su integración implica desafíos. «La IA entra fácil a la empresa porque todos los CEO la quieren. El asunto es que, cuando eso baja a los equipos, es otra cosa», acotó.
Su recomendación es elegir un área, definir casos de uso, medir resultados y, solo entonces, escalar al resto de la organización.
Barbat, de Abstracta, enfatizó en el factor más humano de esta transformación. La ejecutiva, que además es psicóloga, aseguró que hoy se vive una «montaña rusa emocional» en las personas mientras los cambios suceden vertiginosamente. «El ritmo humano y el de la máquina no están igual», comparó. Esto, agregó, justifica las resistencias en los equipos, ya que lo que hoy dominan, «mañana no podría valer lo mismo». Por ello, invitó a generar «seguridad psicológica» para que los equipos experimenten sin miedo a ser juzgados por usar IA, celebrar los casos de éxito y, sobre todo, fomentar el trabajo colaborativo.
Por su parte, Sosenke reflexionó sobre qué habría cambiado en PedidosYa de haber contado con herramientas de IA en sus inicios. «En el desarrollo, habríamos optimizado mucho, pero la empresa no es solo el producto. No resuelve el problema de saber hacia dónde ir, qué vale la pena resolver, cómo se comporta el mercado o qué quieren los usuarios. Esto sigue siendo un trabajo humano», evaluó. No obstante, admitió que el acceso a crear un producto tecnológico «se democratizó».
-
Zapia, la startup uruguaya que capta US$ 7 millones, lanza su nuevo asistente de IA y busca conquistar Latinoamérica
Uruguayo creó startup por «enojo», fue elegido emprendedor social del año y su proyecto se destaca en el mundo
Es uruguayo, cofundó PedidosYa y hoy innova en una startup que busca bajar el costo de vida de comunidades sumergidas
Nació en un pequeño pueblo de Paysandú y hoy hace agentes de Inteligencia Artificial para empresas en varios países
Akua, paytech cofundada por uruguayo, captó US$ 8,5 millones y acelera su expansión en Latam
Uruguayo cofundó startup latinoamericana que captó US$ 4,3 millones de inversión e innova en procesos de pago
La uruguaya que plantó bandera en Silicon Valley, superó desafíos y hoy lidera una tecnológica en Canadá