Se suponía que la era de los magnates de Hollywood había terminado. ¿Acaso no sabías que el cine estaba muerto? Incluso el estudio más grande, Warner Bros., había comenzado a parecer una reliquia de un pasado poderoso.
Luego llegó un «niño».
David Ellison, hijo del cofundador de Oracle, Larry Ellison, tenía 23 años cuando llegó a la capital del cine en 2006. Los expertos de Hollywood se reían a sus espaldas. Era un ingenuo al que estafar, otro rico deslumbrado por las estrellas.
El lunes 21 de setiembre, tras una serie de negociaciones extraordinarias y maniobras arriesgadas, Larry Ellison, de tan solo 43 años, estaba a punto de sumar Warner Bros. Discovery a su Paramount Skydance, lo que le otorgaría el control de dos empresas que contribuyeron a la creación de las industrias del cine y la televisión. Un acuerdo con 12 estados resolvió la demanda antimonopolio que representaba el último obstáculo para la adquisición de US$ 111.000 millones.
Ellison ya era una figura singular en el Hollywood moderno: un propietario controlador que también era CEO y un productor de cine y televisión muy involucrado en su trabajo. La adquisición de Warner Bros. Discovery ampliará su poder a una escala sin precedentes, abarcando una gama de medios más amplia que los imperios de magnates clásicos como Jack Warner y Louis B. Mayer.
Ni siquiera Bob Iger, a pesar de su imponente autoridad como CEO de Disney durante décadas, llegó a combinar jamás todos esos roles.
«David está a punto de convertirse en el equivalente hollywoodense de Superman, César y Midas juntos», dijo Joseph M. Singer, veterano financiero de cine y exejecutivo de estudio, en un correo electrónico. «No solo se sentará a la mesa. Tendrá una influencia extraordinaria sobre quién consigue un asiento».
Singer se había opuesto públicamente a la venta de Warner Bros. Discovery a Paramount Skydance, alegando, entre otras preocupaciones, la pérdida de empleos derivada de la fusión y la deuda neta de aproximadamente US$ 79.000 millones que el conglomerado tendría que afrontar al cierre de la operación.
«Creo que las intenciones de David son buenas y sus ambiciones genuinas», declaró Singer la semana pasada. «Pero me preocupa que esta concentración de poder no beneficie a nuestro negocio. Espero equivocarme».
Otros críticos no fueron tan generosos. Un agente importante y dos productores de cine compararon en privado a Ellison con Michael Corleone en El Padrino, una película de Paramount. El personaje comenzó como un forastero y se convirtió en el jefe, consolidando su poder con una eficacia sorprendente.
«Nos oponemos vehementemente al acuerdo que permite a David Ellison hacerse con el control de Warner Bros. Discovery», declaró en un comunicado la campaña «Bloqueemos la Fusión». «Este es un mal negocio para el futuro del cine, el entretenimiento, el periodismo independiente y una democracia sólida en este país».
La campaña fue organizada por la Future Film Coalition, una organización sin ánimo de lucro que recogió miles de firmas de trabajadores del cine y la televisión que se oponían a la fusión.
Tras meses de litigios y batallas políticas, Ellison llegó a un acuerdo en las demandas antimonopolio presentadas por California y otros 11 estados, las cuales argumentaban que la fusión reduciría la competencia en el cine y la televisión por cable.
Los estados cedieron después de que Ellison aceptara ciertas concesiones, entre ellas el compromiso de estrenar al menos 30 películas al año durante cinco años, una inversión adicional de US$ 1.500 millones en producción nacional y la creación de una junta independiente para salvaguardar la independencia editorial de CNN y CBS News.
En un correo electrónico enviado el lunes 21 a los empleados de Paramount, Ellison indicó que esperaba que la adquisición se concretara en unas dos semanas. Ejercerá el control de Paramount y Warner Bros. a través de la participación del 77,5% que su familia posee en las acciones con derecho a voto de la compañía.
«Esta es la primera vez desde Walt Disney que una familia será propietaria y controlará una importante compañía de Hollywood con este nivel de gestión directa», declaró Gerry Cardinale, miembro del consejo de administración de Paramount. Cardinale es el fundador de RedBird Capital, el segundo mayor inversor de Ellison en la adquisición de Warner Bros. Discovery.
«Se está produciendo un cambio de guardia», añadió Cardinale, refiriéndose no solo al ascenso de Ellison, sino también al modelo de gestión por parte del propietario que Hollywood había abandonado en gran medida.
Poder absoluto
Para Eliison, acumular todo ese poder puede resultar más fácil que ejercerlo.
Además de la enorme deuda, la nueva empresa de Ellison tendrá que lidiar con un negocio de televisión por cable en declive, ya que los espectadores siguen cancelando sus suscripciones. También deberá integrar dos compañías gigantescas -ha prometido ahorros por US$ 6.000 millones-, al tiempo que gestiona la inestabilidad interna y las presiones políticas y editoriales en CBS News y CNN. A pesar de ser propietario de dos importantes servicios de streaming, Ellison seguirá compitiendo con Netflix y YouTube.
También se enfrenta al problema más básico de Hollywood: cómo hacer películas y programas de televisión que suficiente gente quiera ver.
Tras un año de gran éxito, Warner Bros. ha sufrido un duro revés en taquilla en 2026. Ocupa el sexto lugar entre los siete estudios más grandes en cuota de mercado nacional este año, según datos de Rentrak, que analiza la venta de entradas. Paramount se sitúa séptimo. Cada uno posee aproximadamente el 5% del mercado, en comparación con el 24% de Universal, el líder, y el 21% de Disney.
Sin embargo, el lunes 21 Hollywood se centró menos en los desafíos de Ellison y más en su meteórico ascenso.
Hace solo 13 meses concretó la compra de Paramount, la empresa matriz de CBS, MTV, Nickelodeon y su estudio cinematográfico homónimo, por US$ 8.000 millones. Cuatro meses después, Ellison lanzó una oferta hostil por Warner Bros. Discovery, que ya había acordado venderse a Netflix. Para febrero, había superado a Netflix y tenía un acuerdo cerrado.
Doce fiscales generales estatales demócratas interpusieron entonces una demanda para bloquear la adquisición de Warner. Miles de trabajadores del cine y la televisión se opusieron públicamente a la fusión. El Sindicato de Guionistas de Estados Unidos (Writers Guild of America) presentó su propia demanda.
Sin embargo, nada de eso lo detuvo.
Brooks Barnes
Un imperio multipantalla
Los vínculos de la familia Ellison con el presidente estadounidense Donald Trump -que incluyeron una cena que David Ellison organizó en abril en honor a la Casa Blanca de Trump- han generado recelo entre muchos demócratas y un nutrido sector de la industria audiovisual ante su creciente poder. Su imperio ahora abarca CNN y CBS News; HBO, MTV, BET, Comedy Central y TNT; los servicios de streaming Paramount+ y HBO Max; y dos de los estudios de cine más antiguos de Hollywood. Dicho de otro modo, Ellison pronto tendrá a Batman, Harry Potter, el Capitán Kirk, la Mujer Maravilla, Ethan Hunt, Maverick y Bob Esponja reportándose con él.