"Son reguladores emocionales": el hallazgo científico sobre cómo perros y gatos impactan en el cerebro

La explicación detrás del alivio que sentimos al acariciar o mirar a nuestras mascotas: la ciencia confirma los efectos reales de convivir con animales para calmar el estrés cotidiano.

Pareja con mascota
Pareja con su mascota.
Foto: Freepik.

Para muchas personas, las mascotas son un miembro más de la familia. Sin embargo, el vínculo que se construye con perros y gatos no solo aporta compañía: investigaciones indican que también puede tener efectos positivos sobre el bienestar emocional y el funcionamiento del cerebro.

Material divulgativo elaborado por Universum, el Museo de las Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), describe a los animales de compañía como verdaderos reguladores emocionales. Esta afirmación no responde únicamente a una percepción subjetiva, sino que tiene una explicación biológica.

El contacto cotidiano con un perro o un gato desencadena respuestas fisiológicas que el cerebro interpreta como una forma de apoyo social. Gestos tan simples como acariciar al animal, abrazarlo, hablarle o incluso observarlo pueden contribuir a disminuir la tensión acumulada y favorecer un estado de mayor tranquilidad.

Gato, mascota
Mujer besa a su mascota.
Foto: Freepik.

Según los especialistas, esta respuesta ayuda al organismo a afrontar con mayor equilibrio el estrés cotidiano y favorece un mejor estado de ánimo. Entre los principales beneficios observados se encuentran:

  • Disminución de los niveles de estrés.
  • Reducción de la sensación de soledad.
  • Mejor estado de ánimo.
  • Mayor facilidad para establecer vínculos sociales.
  • Desarrollo de la empatía y de habilidades socioemocionales.

Los investigadores señalan que el cuidado cotidiano de una mascota puede convertirse en una fuente estable de apoyo emocional, especialmente para personas que viven solas o atraviesan momentos difíciles.

Perro, mascota, dueño
Hombre tomándose una selfie con su mascota.
Foto: Freepik.

La convivencia con animales también puede favorecer las relaciones con otras personas. Pasear a un perro, conversar con otros dueños o compartir experiencias relacionadas con el cuidado de una mascota suele generar oportunidades de interacción social que, de otro modo, podrían no producirse. Además, asumir la responsabilidad de cuidar a otro ser vivo fortalece habilidades como la empatía, la comunicación y el compromiso.

Los especialistas aclaran que los beneficios emocionales asociados a las mascotas no significan que puedan reemplazar la atención psicológica o psiquiátrica cuando existe un trastorno de salud mental. No obstante, la evidencia científica respalda que la convivencia con animales puede convertirse en un complemento valioso dentro de un estilo de vida saludable, al contribuir a reducir el estrés, combatir la sensación de aislamiento y promover un mayor equilibrio emocional.

Con base en El Universal/GDA

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