Por qué los perros lamen a sus dueños: las razones detrás de este comportamiento

El lamido puede expresar afecto, pero también cumplir funciones de comunicación, exploración y autorregulación. ¿Cuándo debería preocupar?

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Foto: Commons.

Que un perro lama a una persona es una conducta habitual dentro del hogar. Para algunos integrantes de la familia es una manifestación de cariño, mientras que para otros puede resultar molesta o difícil de interpretar. Sin embargo, este comportamiento no responde únicamente al afecto: también puede formar parte de la manera en que los perros se comunican, exploran su entorno y regulan sus emociones.

El origen de esta conducta se remonta a los primeros días de vida. Cuando son cachorros, los perros lamen a su madre para llamar su atención y, en estado salvaje, para estimular la regurgitación de alimento. Al crecer y adaptarse a la convivencia con las personas, trasladan ese repertorio de aprendizaje a quienes forman parte de su entorno social.

En determinadas circunstancias, lamer también cumple una función biológica y emocional. Ante cambios en la rutina, nerviosismo o excitación excesiva, los perros pueden utilizar la lengua como una forma de autorregularse y reducir el estrés.

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Foto: Wikimedia.

Sin embargo, cuando el comportamiento se vuelve persistente, constante o difícil de interrumpir, puede ser una señal de alerta. El aburrimiento, la ansiedad o las conductas compulsivas pueden estar detrás de un lamido excesivo.

Si la conducta aumenta o aparece junto con otros cambios, como inquietud, alteraciones del apetito o destrucción de objetos, se recomienda consultar con un especialista en etología o con un veterinario.

Una forma de explorar y comunicarse

La lengua es uno de los órganos sensoriales más importantes de los perros. A través de ella pueden analizar olores, sabores y texturas presentes en la piel humana, como el sudor, restos de comida o lociones.

Por eso, un perro puede lamer las manos o la cara simplemente por curiosidad o como una forma de explorar, sin que necesariamente exista una intención afectiva.

El lamido también puede cumplir una función dentro de la comunicación entre perros. En determinadas situaciones puede transmitir sumisión, apaciguamiento o intención de evitar un conflicto, como una señal de que el animal no representa una amenaza.

Además, el comportamiento puede reforzarse a partir de la respuesta de las personas. Si el perro recibe palabras amables, atención o caricias después de lamer, puede repetir la conducta para obtener nuevamente esa respuesta.

Cuándo el lamido expresa afecto

Cuando el objetivo es expresar afecto, el lamido suele aparecer en momentos de tranquilidad o al saludar después de que una persona regresa a casa. En esas situaciones, el cuerpo del perro permanece relajado y el movimiento de la cola es suave.

Que una persona acepte o quiera limitar esta conducta depende de su comodidad y de las condiciones de higiene del hogar. Si se busca reducirla, los veterinarios recomiendan hacerlo con calma y de manera coherente, sin recurrir a castigos ni reprimendas.

Una alternativa es redirigir la atención del perro hacia otra actividad o retirar el contacto. De esta manera, el comportamiento puede modificarse progresivamente sin generar un impacto negativo en el animal.

En base a El Tiempo/GDA

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