¿Por qué los perros grandes viven menos que los pequeños? Un estudio busca respuestas en el ADN

Una investigación publicada en la revista Science, que analizó a 864 perros, identificó diferencias en la regulación del ADN según el tamaño de los animales. Los resultados apuntan a un posible mecanismo relacionado con el envejecimiento acelerado de los perros más grandes.

Mujer con un perro golden. Foto: Pixabay
Mujer con un perro golden. Foto: Pixabay

El tamaño de los perros no solo influye en sus características físicas, sino que también está relacionado con su esperanza de vida.

Mientras los animales de razas pequeñas suelen vivir más años, los de mayor tamaño tienden a envejecer más rápido. Una investigación de la Universidad Estatal de Arizona, en Estados Unidos, identificó cambios moleculares en el ADN que podrían ayudar a explicar esta diferencia.

El estudio, publicado en la revista científica Science, analizó información genética de 864 perros incluidos en el Proyecto sobre Envejecimiento Canino. Los investigadores examinaron patrones de metilación del ADN, un proceso químico que interviene en la regulación de los genes y permite controlar cuándo se activan o desactivan determinadas funciones celulares.

La metilación forma parte del epigenoma, es decir, el conjunto de mecanismos que regulan la actividad de los genes sin modificar la secuencia del ADN. Este sistema puede verse influido por factores ambientales, como la alimentación y el estrés, y cambia a medida que los organismos envejecen.

El papel de los genes saltarines

Al comparar perros de distintos tamaños, los investigadores observaron diferencias en la pérdida de marcas de metilación en determinadas regiones del genoma. El fenómeno fue especialmente evidente en los llamados elementos transponibles, conocidos también como genes saltarines, secuencias de ADN capaces de desplazarse o generar copias que se insertan en otras partes del material genético.

Entre ellos se encuentra LINE1. En condiciones normales, la metilación contribuye a mantener controlada la actividad de estos elementos. Cuando las marcas reguladoras disminuyen, estas secuencias pueden volverse más activas, un fenómeno asociado con la inestabilidad genómica y con enfermedades vinculadas al envejecimiento, incluido el cáncer.

Uno de los resultados destacados fue que las razas gigantes presentaron aproximadamente un 35% más de pérdida anual de metilación en regiones LINE1 que las razas pequeñas. Además, el estudio encontró que más del 40% de las regiones asociadas con LINE1 pierden metilación durante el envejecimiento.

Para los investigadores, estas diferencias podrían contribuir a explicar por qué los perros de mayor tamaño envejecen más rápido. Sin embargo, los resultados no demuestran que los cambios en LINE1 sean la causa directa de ese proceso.

Qué puede aportar al estudio del envejecimiento humano

Los hallazgos también podrían contribuir a comprender mejor los mecanismos biológicos del envejecimiento en las personas. Los perros de compañía comparten con los seres humanos ciertos aspectos del entorno y reciben alimentación, ejercicio y atención sanitaria a lo largo de su vida, lo que los convierte en un modelo de interés para investigar estos procesos.

Mujer acariciando a un perro en un parque
Mujer acariciando a un perro en un parque
Foto: ChatGPT

Los autores señalan, no obstante, que todavía es necesario determinar si el aumento de la actividad de LINE1 provoca directamente el envejecimiento acelerado o si es una consecuencia de otros cambios biológicos asociados con la edad.

La investigación aporta evidencia de una relación entre las modificaciones epigenéticas y las diferencias en el envejecimiento de los perros según su tamaño. Establecer cómo intervienen estos mecanismos será uno de los desafíos de los próximos estudios.

En base a El Tiempo/GDA

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