Dos bebés pueden nacer en el mismo parto y compartir rasgos físicos muy similares, pero eso no significa que sean genéticamente idénticos. Aunque los términos gemelos y mellizos suelen utilizarse como sinónimos en el lenguaje cotidiano, existen diferencias biológicas que permiten distinguir ambos tipos de embarazo múltiple.
La clave está en cómo se originan los embriones. Los gemelos idénticos, también llamados monocigóticos, se desarrollan cuando un óvulo fecundado por un espermatozoide se divide y da lugar a dos embriones. Los mellizos, en cambio, son el resultado de la fecundación de dos óvulos distintos por dos espermatozoides diferentes.
La principal diferencia entre gemelos idénticos y mellizos se encuentra en el inicio de su desarrollo. Los gemelos monocigóticos se forman a partir de un único óvulo fecundado que, en las primeras etapas, se divide y da origen a dos embriones. Como ambos proceden de la misma fecundación, comparten prácticamente toda su información genética.
Los mellizos, conocidos como dicigóticos, se originan cuando dos óvulos son fecundados por espermatozoides diferentes durante un mismo ciclo reproductivo. Cada bebé comienza así su desarrollo a partir de una fecundación independiente. Esta distinción explica buena parte de las diferencias que pueden observarse entre los hermanos nacidos de un mismo embarazo.
La genética es otro elemento fundamental para distinguir ambos casos. Los gemelos idénticos comparten prácticamente todo su ADN y, por eso, suelen presentar un parecido físico muy marcado. Sin embargo, no son necesariamente idénticos en todos los aspectos: pueden aparecer pequeñas diferencias biológicas a lo largo del desarrollo.
Los mellizos, por su parte, comparten en promedio alrededor del 50 % de sus variantes genéticas, una proporción similar a la de dos hermanos biológicos nacidos en embarazos diferentes. Por eso, pueden parecerse mucho o tener rasgos físicos bastante distintos. El color de ojos, los rasgos faciales y otras características hereditarias pueden variar entre ellos, como ocurre con cualquier par de hermanos.
El sexo de los bebés también puede aportar información sobre el tipo de embarazo. Los gemelos idénticos suelen ser del mismo sexo, ya que se originan a partir de un mismo embrión. Los mellizos, en cambio, pueden ser dos niños, dos niñas o un niño y una niña, porque proceden de fecundaciones diferentes.
De todos modos, que dos bebés sean del mismo sexo no significa que necesariamente sean gemelos idénticos: también pueden ser mellizos. Existen situaciones excepcionales en las que los gemelos monocigóticos presentan diferencias en sus características sexuales, por lo que el sexo, por sí solo, no constituye una prueba definitiva para determinar si son genéticamente idénticos.
La placenta es el órgano que permite el intercambio de oxígeno y nutrientes entre la madre y los bebés durante la gestación. Su disposición también puede variar según el tipo de embarazo múltiple. En los embarazos de mellizos, cada bebé suele tener su propia placenta. Sin embargo, ambas pueden estar tan próximas que se fusionen y parezcan una sola.
En los gemelos idénticos, la situación depende del momento en que el embrión se divide. Algunos comparten una misma placenta, mientras que otros desarrollan una placenta para cada bebé. Esta distinción es importante desde el punto de vista médico, porque compartir la placenta puede implicar necesidades específicas de seguimiento durante el embarazo. La evaluación mediante ecografías permite determinar cómo se desarrolla cada bebé y qué tipo de control es necesario.
La genética familiar puede influir en la probabilidad de tener mellizos, especialmente cuando existe una predisposición a liberar más de un óvulo durante la ovulación. Si dos óvulos son fecundados, puede producirse un embarazo dicigótico. Por eso, los antecedentes familiares de mellizos pueden ser relevantes al evaluar las probabilidades de un embarazo múltiple. También intervienen otros factores, como la edad materna y los tratamientos de fertilidad.
En el caso de los gemelos idénticos, en cambio, la división de un embrión suele producirse espontáneamente y no se ha establecido una explicación hereditaria clara para la mayoría de los casos.
Aunque gemelos y mellizos comparten la experiencia de desarrollarse al mismo tiempo en el útero materno, sus diferencias biológicas comienzan desde la fecundación y explican por qué dos hermanos nacidos en el mismo parto pueden ser tan parecidos o tan distintos como cualquier otro par de hermanos.
Con base en El Tiempo/GDA