Mitos sobre la conducta canina, ¿por qué los perros sienten miedo y no culpa cuando se los reta?

Descubra la explicación de los especialistas sobre las reacciones de las mascotas ante el enojo de sus dueños y la importancia del refuerzo positivo en la crianza.

Perro asustado
Perro asustado.
Foto: Freepik.

Encontrarse al regresar a casa con un mueble masticado o la bolsa de la basura desparramada por el suelo suele generar un momento de profunda molestia en cualquier dueño. Frente a esta escena, es muy habitual que la persona reaccione con enojo y espere que el animal comprenda la razón de su enojo. Sin embargo, los especialistas en conducta animal aclaran que la mascota no tiene conciencia de haber cometido una falta ni de qué fue lo que hizo mal.

Según lo expuesto por el veterinario Adrián Conde, los gestos que habitualmente se interpretan como una actitud de arrepentimiento —como agachar la cabeza, replegar las orejas o adoptar una postura sumisa— no significan que el animal esté reconociendo un error.

El profesional señala que lo que la mascota experimenta en ese instante es un sentimiento de temor desencadenado por la reacción hostil, el tono de voz o la molestia visible de su amo.

Esta distinción resulta fundamental durante la etapa de crecimiento. Los cachorros exploran el entorno y se divierten a través del juego y el rastreo de objetos. Por este motivo, la comprensión de las reglas del hogar no surge de una culpa posterior, sino del aprendizaje progresivo que se logra mediante la firmeza y la claridad al impartir una orden.

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Foto: Pxhere.

La clave de la crianza: paciencia, confianza y refuerzo positivo

En el ámbito de la educación canina, los veterinarios coinciden de manera unánime en que los gritos, las amenazas y los castigos no constituyen la alternativa adecuada para corregir a un animal. Muy por el contrario, aplicar este tipo de reprimendas provoca que el perro crezca atemorizado, lo que erosiona la confianza hacia sus dueños e imposibilita la construcción de una relación saludable.

Para lograr que la mascota no muerda ni provoque destrozos en la casa, las recomendaciones de los expertos apuntan a consolidar un vínculo basado en la paciencia y el respeto. La estrategia más efectiva consiste en transmitir pautas e indicaciones claras, asegurándose de premiar y recompensar al animal cada vez que manifieste comportamientos educados y convenientes.

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Foto: Rawpixel.

En definitiva, observar con atención el lenguaje corporal del perro y atender de forma oportuna sus necesidades cotidianas resulta indispensable para mejorar la convivencia diaria en el hogar, evitando que el animal actúe motivado por el miedo a sus dueños.

En base a El Tiempo/GDA

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