Masaje oncológico: brinda alivio y confort a personas con cáncer y se ofrece de forma gratuita en Uruguay

El método reduce el estrés y la ansiedad, mejora el sueño y potencia el bienestar emocional de los pacientes; se realiza de forma suave y adaptada, y está avalado por la ciencia.

Carmen Niz
Carmen Niz realiza masaje oncológico.
Foto: Cortesía Carmen Niz.

El cáncer trae consigo muchos “no”. No al ejercicio de alto impacto, no a los tatuajes, no a ciertos alimentos, no a los masajes tradicionales… Sin embargo, hacia finales del siglo pasado surgió un nuevo y reconfortante sí: el masaje oncológico. Se trata de una terapia manual adaptada específicamente a las necesidades de las personas con cáncer, que utiliza técnicas suaves y seguras para aliviar síntomas físicos y emocionales derivados de la enfermedad y sus tratamientos.

De acuerdo con la masajista Carmen Niz —que trajo este método a Uruguay en 2022—, “el masaje tradicional está desaconsejado para pacientes oncológicos no porque genere metástasis, como se creía antiguamente, sino por el desgaste que le provoca al cuerpo”. Con el masaje oncológico esto no pasa; por el contrario, brinda alivio, confort y acompañamiento.

En la misma línea, un artículo publicado por el Centro Oncológico Integral Roswell Park de Nueva York sostiene que “el masaje no provoca la propagación de las células cancerosas” y que, además, cuando éste se adapta a personas con cáncer se logra relajación profunda, reducción del estrés y el dolor, mejor sueño, alivio del estreñimiento y las náuseas, mayor estado de alerta y claridad mental, reducción de la ansiedad y la depresión, y mejora de la autoimagen corporal.

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Carmen Niz realiza masaje oncológico.
Foto: Cortesía Carmen Niz.

Cómo es el masaje oncológico

Una de las principales diferencias del masaje oncológico con el tradicional es que en el primer caso no se moviliza músculo y, por lo tanto, no hay desgaste. “Trabajamos a nivel de terminales nerviosas libres que se encuentran en la fascia”, explicó Niz. Destacó la reducción de la fatiga y la mejora del sueño y el bienestar emocional, y aclaró que no es una cura para el cáncer, sino un complemento que alivia la experiencia del paciente.

La duración de la sesión depende de cada persona. “Algunos están tan frágiles que solo toleran 15 minutos; otros pueden estar 20 o 30, y no pasamos de los 50”, indicó la masajista. La terapia también sirve para casos de trastornos neurológicos —como las neuropatías— o personas con sarcopenia, entre otros.

Para Niz, se trata de un trabajo fascinante. “Que un paciente diga: ‘El jueves tu venís y por eso es el mejor día de mi semana’ es maravilloso”, dijo. Formó un equipo de voluntarios que atiende una vez por semana en el Instituto Nacional del Cáncer de Montevideo y en la Fundación Hilo Rosa, y también realiza la terapia de forma privada.

Lo que sienten los pacientes con cáncer

El 30 de noviembre de 2024, Sandra —que hoy tiene 58 años— recibió la confirmación de que tenía un nódulo maligno en la mama izquierda. El 10 de diciembre la operaron y luego encaró un tratamiento de radioterapia que duró dos meses. Vivió el cansancio, la ansiedad, el insomnio y la depresión. Y decidió que era hora de buscar contención.

Conoció a Niz y al masaje oncológico a través de la Fundación Hilo Rosa. “Fue un antes y un después, incluso emocionalmente. Fui abriéndome, soltando, adquiriendo más confianza en mí misma, sanando heridas”, contó. Rápidamente aumentó su vitalidad y bajó su ansiedad: “Hoy soy una mujer plena, que no tiene miedo a lo que le pasó, que come saludable, que aprende a tomarse su tiempo, que respira”.

“La parte médica sin duda es fundamental; en mi caso, fue una cirugía y un tratamiento posterior. Pero también es importante entregarse a la parte espiritual. La mente, el cuerpo y el espíritu son uno solo”, finalizó.

Carmen Niz
Carmen Niz realiza masaje oncológico.
Foto: Cortesía Carmen Niz.

También está el caso de María Inés. Le diagnosticaron cáncer de mama en mayo de 2023, la operaron en agosto de ese año y en octubre arrancó con el tratamiento de quimioterapia y posterior radioterapia. Superó la enfermedad, pero quedaron las secuelas. “Me sacaron una mama y los ganglios del lado derecho, y los dolores en el brazo y la axila no me dejaban dormir”, relató.

Se contactó con Niz a fines de 2024, luego de escucharla presentar el masaje oncológico en un evento de la Fundación Hilo Rosa. La primera sesión la dejó “pisando nubes” y, desde entonces, comenzó a asistir de forma semanal. Hoy descansa mejor, no siente dolores y continúa la terapia cada 15 días. “Carmen me hace drenaje en el brazo para evitar que aparezca el linfedema, uno de los problemas que podemos tener quienes, además de la mama, nos sacan los ganglios”, explicó y agregó que el masaje también sirve de alivio cuando el linfedema ya está presente.

Dar y recibir: el masaje oncológico como puente

Niz es técnica en masaje clínico, deportivo y estético desde 2004, y especialista en drenaje hemolinfático, ortopedia manual, kinesiología y vendaje neuromuscular, entre otras disciplinas. Cuando descubrió el masaje oncológico, soñó con crear un equipo de voluntarios. Trajo docentes de Argentina —que, a su vez, habían sido alumnos de las australianas Eleanor Oyston y Gayle MacDonald, creadoras del método—, se formó y capacitó a otros colegas.

Sigue formando masajistas especializados en esta técnica y abre las inscripciones para el voluntariado de forma anual. Aprende mucho de sus pacientes; sobre todo, de la sabiduría de quienes transitan el final de la vida: “Me enseñan a valorar la salud, el caminar descalza, las cosas cotidianas de la vida. Me dicen que no deje cosas para después, que genere vínculos y buenos recuerdos”.

LUCHA CONTRA EL CÁNCER

Promover la prevención, el diagnóstico temprano y el acceso equitativo

Hoy es el Día Mundial contra el Cáncer, una fecha impulsada por la Unión Internacional contra el Cáncer (UICC) para concientizar sobre la enfermedad, promover la prevención, el diagnóstico temprano y el acceso equitativo a los tratamientos. Un informe de la Organización Panamericana de la Salud indica que el cáncer es la segunda causa de muerte por enfermedades no transmisibles en la región.

La jornada busca derribar mitos, reducir el estigma y recordar que el cáncer no es una sola enfermedad, sino un conjunto de patologías que requieren abordajes integrales, políticas públicas sostenidas y acompañamiento a pacientes y familias. Más allá de las estadísticas, el objetivo central es poner a las personas en el centro del cuidado y reforzar la importancia de la información, la detección a tiempo y la empatía social.

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