Los músculos que más se debilitan después de los 60 años y cómo impactan en la movilidad diaria

La pérdida progresiva de masa y fuerza muscular asociada al envejecimiento afecta especialmente a algunos grupos musculares clave para caminar, mantener el equilibrio y conservar la autonomía.

Adultos mayores dolor de espalda
Adulto mayor con dolor de espalda.
Foto: Freepik.

A partir de los 60 años, el organismo comienza a experimentar una disminución gradual de la masa y la fuerza muscular, un proceso conocido como sarcopenia. Esta condición, vinculada al envejecimiento, puede verse favorecida por el sedentarismo, cambios hormonales y una menor capacidad del cuerpo para sintetizar proteínas.

Si bien el deterioro muscular forma parte del paso del tiempo, no afecta a todos los músculos de la misma manera. Algunos grupos son especialmente sensibles a esta pérdida de fuerza, lo que puede traducirse en dificultades para realizar actividades cotidianas como caminar, levantarse de una silla o subir escaleras.

Cuádriceps: fundamentales para moverse con seguridad

Los cuádriceps, ubicados en la parte anterior de los muslos, cumplen un rol central en movimientos básicos como extender la rodilla, caminar y sostener el equilibrio. Por ese motivo, cuando pierden fuerza, aumentan las dificultades para sentarse y ponerse de pie sin ayuda.

Además, el debilitamiento de estos músculos se relaciona con un mayor riesgo de caídas y con una pérdida progresiva de la capacidad funcional. Por eso, los especialistas los consideran uno de los principales indicadores del deterioro físico asociado al envejecimiento.

Glúteos y core: claves para la estabilidad

Otro grupo muscular que suele verse afectado con el paso de los años es el de los glúteos, especialmente el glúteo mayor y el glúteo medio. Su debilitamiento puede alterar la mecánica natural de la cadera y generar una mayor exigencia sobre la zona lumbar.

Estos músculos cumplen una función esencial en la estabilidad de la pelvis y en la forma de caminar, por lo que su pérdida de fuerza puede repercutir tanto en la movilidad como en la aparición de molestias persistentes en la espalda.

Adulto mayor feliz, entrenando
Foto: Freepik.

A su vez, el denominado core —integrado por músculos abdominales profundos, oblicuos y estructuras musculares de la espalda— resulta fundamental para estabilizar la columna vertebral y facilitar movimientos seguros del tronco.

Cuando esta región pierde fortaleza, aumentan los problemas posturales y el riesgo de lesiones vinculadas a la falta de estabilidad corporal.

El deterioro menos visible que afecta los tobillos

Entre los músculos que suelen recibir menos atención se encuentran los dorsiflexores del tobillo, responsables de elevar la punta del pie durante la marcha. Aunque su función puede pasar inadvertida, su debilitamiento tiene consecuencias importantes para la movilidad.

La pérdida de fuerza en esta zona favorece la aparición del llamado “pie caído”, una condición que dificulta levantar adecuadamente el pie al caminar y que incrementa el riesgo de tropiezos y caídas.

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Foto: Freepik.

La importancia de mantenerse activo

Los especialistas coinciden en que la práctica regular de actividad física, especialmente los ejercicios de fuerza, junto con una alimentación rica en proteínas, puede ayudar a retrasar la pérdida muscular propia del envejecimiento.

Mantener activos estos grupos musculares resulta clave para preservar la independencia, reducir el riesgo de caídas y sostener una mejor calidad de vida a medida que avanzan los años.

En base a El Tiempo/GDA

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