¿Qué es la anorexia del envejecimiento? Claves de Harvard Medical School para prevenir la desnutrición

La pérdida de apetito en adultos mayores es más común de lo que se cree y puede derivar en desnutrición. Especialistas recomiendan consultar al médico y aplicar cambios simples en la alimentación y los hábitos.

Adulto comida saludable
Adulto mayor con un plato de comida saludable.
Foto: Freepik.

La llamada anorexia del envejecimiento es una condición habitual en personas mayores, caracterizada por una disminución del apetito que muchas veces pasa desapercibida. A diferencia de la anorexia nerviosa, no responde a causas psicológicas sino a cambios propios de la edad y a múltiples factores asociados.

De acuerdo con la revista Journal of Nutrition, Health and Aging, se trata de un fenómeno que impacta de forma directa en la ingesta de alimentos. En la misma línea, los National Institutes of Health advierten que afecta a cerca de una cuarta parte de los adultos mayores y constituye un factor relevante en el desarrollo de desnutrición y otras complicaciones de salud.

Pese a su alta prevalencia, suele ser subestimada tanto por profesionales como por el entorno, al considerarse erróneamente como una consecuencia “normal” del paso del tiempo.

Estrategias para estimular el apetito

Desde Harvard Medical School subrayan que, ante la pérdida de apetito, el primer paso es consultar con un médico. Detrás de este síntoma pueden existir enfermedades, efectos secundarios de medicamentos, problemas dentales, depresión o dificultades para tragar. Detectar la causa es clave para evitar complicaciones mayores.

Una vez descartados estos factores, se pueden incorporar medidas prácticas. Entre ellas, dividir la alimentación en cinco o seis comidas pequeñas al día en lugar de pocas ingestas abundantes. También se recomienda priorizar proteínas para preservar la masa muscular y aumentar el aporte calórico sumando ingredientes como aceite de oliva, quesos o manteca de maní.

Anciano toma té
Adulto mayor toma una taza de té.
Foto: Freepik.

Las preparaciones líquidas, como sopas o batidos, pueden ser una alternativa útil cuando el apetito es bajo. A su vez, flexibilizar ciertas restricciones —siempre que no haya indicaciones médicas estrictas— puede mejorar la relación con la comida y favorecer una mayor ingesta.

Hábitos que también hacen la diferencia

Más allá de lo nutricional, el entorno y la rutina inciden directamente. Contar con comidas saludables ya prontas o congeladas facilita sostener una alimentación adecuada. Al mismo tiempo, limitar el consumo de productos ultraprocesados ayuda a controlar enfermedades crónicas.

La actividad física leve, generar un ambiente agradable a la hora de comer y compartir las comidas con otros son factores que pueden estimular el apetito y mejorar la experiencia alimentaria.

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Muchos adultos mayores se preocupan por un estilo de vida saludable para no ser una "carga" para familiares y amigos.
Foto: Freerange.

Los especialistas coinciden en un punto clave: la anorexia del envejecimiento no debería naturalizarse. Identificarla a tiempo y abordarla de forma adecuada puede tener un impacto significativo en la calidad de vida de las personas mayores.

En base a El Tiempo/GDA

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