Una taza de café puede comenzar a perder parte de su encanto mucho antes de que llegue a considerarse un producto en mal estado. El aroma que llena la cocina al abrir una bolsa y el sabor de los primeros días después del tostado no permanecen intactos para siempre.
La razón está en los cambios que atraviesan los granos de café después del tueste. Por eso, además de escoger un buen café y prepararlo correctamente, la manera de almacenarlo también influye en cuánto tiempo conserva sus características.
El café también cambia después del tueste
En un video publicado en TikTok, la ingeniera química Ana, conocida en redes como ‘Ciencia con Ana’, explicó que durante el tostado del café se producen reacciones químicas relacionadas con los compuestos responsables de buena parte del olor y sabor característicos de esta bebida.
Sin embargo, el proceso no se detiene al terminar el tueste. Desde ese momento, el café comienza a perder progresivamente intensidad y frescura. Esto no significa necesariamente que se haya descompuesto, sino que sus propiedades sensoriales pueden modificarse con el paso de los días.
El contacto con el oxígeno acelera esa pérdida de frescura. A esto se suman otros factores habituales en una cocina, como la humedad, el calor y la luz, que pueden afectar las características del grano y favorecer que absorba olores de otros alimentos.
El estado del café también importa. Los granos enteros tienen una ventaja frente al café molido porque una menor superficie queda expuesta al ambiente. Por eso, una de las recomendaciones es conservarlo en grano y moler únicamente la cantidad necesaria para cada preparación.
Así recomienda conservar el café
El primer paso es mantener el café protegido del ambiente. Si la bolsa original es opaca y cuenta con un sistema de cierre adecuado, puede utilizarse para conservarlo. De lo contrario, es posible trasladarlo a un recipiente limpio, hermético y preferiblemente opaco.
El lugar también hace la diferencia. Una alacena fresca y seca resulta más conveniente que un espacio cercano a la estufa, el horno, una cafetera o una ventana donde reciba calor o luz directa.
¿Conviene guardar el café en la heladera?
La refrigeración del café requiere especial cuidado. Aunque las bajas temperaturas pueden ayudar a preservar algunos compuestos aromáticos, la humedad y la condensación pueden terminar afectando el café. Además, el grano puede absorber olores presentes en el refrigerador.
Por esa razón, Ana señaló que, si el café está nuevo, permanece en un empaque bien sellado y no se va a consumir pronto, puede guardarse en el refrigerador. Una vez abierto, en cambio, recomendó evitar esta práctica.
¿Se puede congelar el café?
Para quienes compran grandes cantidades, la congelación del café puede ser otra alternativa. En ese caso, los granos deben dividirse en porciones pequeñas y mantenerse bien sellados, de modo que solo se retire la cantidad que vaya a utilizarse. Una porción descongelada no debería volver a congelarse.
¿Cuánto tiempo dura el café una vez abierto?
La cantidad comprada también influye en la frescura del café. La recomendación compartida por la ingeniera es consumirlo durante las semanas posteriores a su apertura, con un margen aproximado de dos a cuatro semanas.
En el caso del café molido, conviene reducir todavía más el tiempo de almacenamiento, debido a que pierde frescura con mayor facilidad.
Así, conservar una buena taza no depende únicamente de la preparación. Un recipiente adecuado, un sitio fresco y seco y el hábito de moler el café en grano justo antes de usarlo pueden ayudar a que llegue a la taza con una mayor parte de su aroma y sabor.