La razón por la que la cafeína engaña al cansancio y qué sintió un habitual bebedor de café al estar dos semanas sin tomarlo

La cafeína puede bloquear temporalmente la acción de la adenosina, una sustancia relacionada con la sensación de cansancio. Qué sucede cuando una persona acostumbrada al café decide dejarlo.

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Puede hacer muy bien, pero hay dos condiciones que tienen que cumplirse.
Foto: Picryl.

El periodista Iván Iglesias, director digital de Men's Health, Women's Health y Runner's World, contó a la revista cómo cambió su vida después de pasar 15 días sin tomar café. La experiencia comenzó como un desafío durante sus vacaciones y terminó llevándolo a replantearse su relación cotidiana con la cafeína.

Al principio, dejar la bebida no fue sencillo. Iglesias sentía que tanto su cuerpo como su cerebro funcionaban peor sin la dosis habitual de café. Sin embargo, con el paso de los días comenzó a adaptarse a la nueva rutina. “Yo echo de menos el café durante todo el día, pero ya no es tan duro como al principio. Parece que la cafeína ya no maneja mi cerebro”, comentó.

El periodista explicó que, durante los meses anteriores, había llegado a consumir tres o cuatro cafés al día. Aunque no se consideraba adicto a la bebida, las vacaciones le permitieron advertir hasta qué punto había incorporado la cafeína a su rutina. “Muchos pensarán que no es para tanto y es cierto, no me consideraba adicto al café, pero al irme de vacaciones noté que seguía necesitando la dosis de cafeína más allá del trabajo”, señaló.

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Foto: Jakub Kapušňák/Pxhere.

Dejar el café durante las vacaciones: los primeros días fueron los más difíciles

Durante la primera semana de vacaciones, Iglesias notó especialmente la ausencia del café y continuó buscando cafeterías donde pudiera consumirlo. El problema era que la bebida parecía interferir con uno de sus principales objetivos: descansar y desconectarse durante las vacaciones. “Me gusta el café, me encanta su sabor, pero también soy consciente de que no me ayuda a conseguir el ansiado descanso del asueto veraniego. Con el café, no pongo el modo avión”, explicó.

Al comprobar que no conseguía descansar como esperaba, decidió reducir progresivamente el consumo de café hasta dejarlo por completo. Los primeros días fueron los más complicados. Iglesias describió cansancio, irritabilidad y falta de energía mientras su organismo se acostumbraba a funcionar sin cafeína. “Los tres primeros días fueron los más duros”, relató. Según explicó, incluso su “pila social” estaba especialmente baja y se sentía más irritable de lo habitual.

¿Qué ocurre en el cerebro cuando se deja la cafeína?

Para comprender qué estaba experimentando, Iglesias consultó al especialista en nutrición y suplementación Carlos de Miguel, de Nutrikae, quien explicó qué sucede en el organismo cuando se consume café con frecuencia. Una de las sustancias involucradas es la adenosina, un compuesto que se acumula a lo largo del día y participa en la regulación del cansancio y el sueño. “La cafeína no te da energía real; lo que hace es ponerse como un tapón encima de ese freno y, en muchas ocasiones, engañamos al cerebro para que no sienta cansancio o fatiga”, explicó De Miguel.

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Foto: Alan Levine/Pxhere.

La cafeína actúa principalmente bloqueando los receptores de adenosina. De esta manera, puede reducir temporalmente la sensación de somnolencia y hacer que la persona se sienta más despierta. Por eso, cuando alguien consume café habitualmente y lo abandona de manera repentina, el organismo necesita adaptarse nuevamente a la ausencia de cafeína.

Dolor de cabeza, cansancio e irritabilidad: los síntomas al dejar el café

Durante las primeras horas y días sin cafeína pueden aparecer síntomas de abstinencia, especialmente en personas que consumen café con frecuencia.
Según De Miguel, durante las primeras 72 horas pueden presentarse dolor de cabeza, jaqueca, cansancio e irritabilidad. Estos síntomas están relacionados con el proceso de adaptación del cerebro ante la ausencia de cafeína.

La intensidad de las molestias puede variar de una persona a otra y depende, entre otros factores, de la cantidad de cafeína que se consumía habitualmente y de la rapidez con la que se reduce su ingesta. Para Iglesias, los primeros días fueron la parte más difícil del proceso. Sin embargo, después de aproximadamente dos semanas comenzó a percibir que la necesidad de tomar café había disminuido. “Al principio parece que sin café no puedes vivir, pero, pasadas dos semanas, descubres que el café no te estaba dando energía: te estaba pidiendo un préstamo con intereses muy altos”, afirmó.

¿Qué pasó con el sueño después de dejar el café?

Uno de los principales cambios que Iglesias asegura haber experimentado fue una mejora en su ciclo del sueño. Después de dejar el café, el periodista señaló que consiguió un descanso más equilibrado y que sus niveles de energía durante el día dejaron de depender tanto de la cafeína.

También aseguró que ya no permanecía tan alerta como antes, algo que interpretó como una señal de que su organismo se estaba adaptando a una rutina sin café. La experiencia no significa que todas las personas deban abandonar el café. El efecto de la cafeína sobre el sueño, la energía y el estado de alerta puede variar según la cantidad consumida, el horario de ingesta y la sensibilidad individual.

En este caso, los 15 días sin café le permitieron a Iglesias comprobar cómo había cambiado su relación con una bebida que formaba parte de su rutina diaria y descubrir qué ocurría cuando su organismo dejaba de recibir cafeína de manera habitual.

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Cortado.
Foto: Jakub Kapušňák/Pxhere.

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