Llegó octubre y, con él, la proliferación de disfraces, eventos temáticos y el habitual reparto de golosinas. Sin embargo, en el marco de los festejos de Halloween, profesionales de la medicina veterinaria y organismos de protección animal encendieron las alarmas sobre los severos riesgos que implica convidar a perros y gatos con los dulces destinados al consumo humano.
Uno de los principales focos de peligro reside en el chocolate. De acuerdo con el médico veterinario Francisco Moyano, este alimento posee teobromina, un componente que los animales no logran metabolizar de forma adecuada. Su ingesta puede desencadenar cuadros graves que incluyen temblores, convulsiones y episodios de taquicardia.
El riesgo no se limita al cacao. Las golosinas formuladas sin azúcar suelen contener xilitol, una sustancia capaz de generar daños severos en el hígado. Asimismo, las pasas de uva representan una amenaza crítica al ser altamente tóxicas para los animales, pudiendo derivar en un fallo renal agudo que comprometa su vida.
A estas amenazas se suman los productos con un alto contenido de materia grasa, que corren el riesgo de provocar una pancreatitis aguda por la inflamación del páncreas y la activación anticipada de sus enzimas. Además, desde el Instituto de Protección y Bienestar Animal de Bogotá (IDPYBA) explicaron que estos insumos alteran los niveles de glucosa en sangre, provocando hipoglucemia o hiperglucemia, e incluso comas diabéticos en aquellos pacientes con patologías previas no diagnosticadas.
Obstrucciones y otros peligros al acecho
Más allá de la ingesta de los ingredientes en sí, los envoltorios de los caramelos y chocolates constituyen otro factor de riesgo determinante. Su consumo accidental suele derivar en obstrucciones intestinales severas que requieren atención médica veterinaria de urgencia.
Por esta razón, la recomendación de los profesionales es tajante: se debe evitar convidar a las mascotas con golosinas de consumo humano. Para premiarlas, sugieren recurrir exclusivamente a snacks o galletas de elaboración comercial diseñadas para su especie o, en su defecto, preparar opciones caseras previa consulta y aval de un veterinario.
El desafío de un festejo seguro para la familia
A la par de las intoxicaciones alimentarias, la época de festejos acarrea otros trastornos para el bienestar animal. Las aglomeraciones, los ruidos desmedidos y el ir y venir de personas disfrazadas generan cuadros de estrés y ansiedad. Frente a este panorama, las autoridades aconsejan mantener a los animales con collar, correa y su respectiva chapa de identificación, evitando dejarlos sueltos o sin supervisión para prevenir extravíos.
Finalmente, el uso de disfraces y accesorios exige prudencia. Como señala la veterinaria Carolina Figueroa, de la firma de nutrición animal, no todos los animales toleran la indumentaria o el contacto con desconocidos. Resulta indispensable evaluar las señales de incomodidad de cada perro o gato, evitando prendas que restrinjan su visibilidad, respiración o movilidad, y priorizando en todo momento su tranquilidad y salud por encima de la celebración.
En base a El Tiempo/GDA