Cuando llega el invierno, muchas familias toman recaudos para protegerse del frío, pero no siempre ocurre lo mismo con las mascotas. Aunque los perros cuentan con un pelaje que les brinda cierta protección, la combinación de bajas temperaturas, humedad, viento y lluvias puede afectar su bienestar y aumentar el riesgo de diversas enfermedades.
Los especialistas advierten que no todos los perros toleran el invierno de la misma manera. La edad, el tamaño, el tipo de pelaje y el estado general de salud influyen en la capacidad del animal para conservar el calor corporal. Por eso, durante los días más fríos conviene adaptar algunos hábitos cotidianos para evitar complicaciones.
El frío y la humedad, una combinación que favorece enfermedades
La veterinaria Karen Becker, reconocida por su trabajo en medicina preventiva para mascotas, explica que la exposición prolongada al frío y la humedad puede disminuir las defensas naturales del organismo y favorecer la aparición de enfermedades respiratorias, problemas articulares y alteraciones en la piel.
"La humedad hace que el cuerpo pierda calor con mayor rapidez y dificulta que el animal se mantenga seco, lo que incrementa el estrés térmico", sostiene la especialista en diversas publicaciones sobre bienestar animal.
A esto se suma que los perros que permanecen mucho tiempo sobre superficies húmedas o embarradas pueden desarrollar irritaciones cutáneas, dermatitis e infecciones entre los dedos de las patas.
Los perros más vulnerables
Aunque cualquier mascota puede sufrir las consecuencias del frío intenso, algunos grupos requieren cuidados especiales:
- Cachorros, porque aún no regulan completamente su temperatura corporal.
- Perros de edad avanzada.
- Razas pequeñas o de patas cortas.
- Animales de pelo corto o con poco subpelo.
- Perros con enfermedades cardíacas, respiratorias o articulares.
- Mascotas con bajo peso.
En estos casos, una caminata breve bajo la lluvia o varias horas en un ambiente frío pueden resultar suficientes para desencadenar problemas de salud.
Qué enfermedades pueden aparecer
Durante los meses más fríos los veterinarios observan un aumento de consultas por diferentes afecciones.
Problemas respiratorios
La exposición prolongada al frío puede favorecer cuadros como traqueobronquitis infecciosa (conocida como "tos de las perreras"), bronquitis o neumonía, especialmente en animales con defensas bajas.
Dolor articular
La humedad suele agravar el dolor asociado a la artrosis y otras enfermedades osteoarticulares. Muchos perros mayores muestran menor movilidad, rigidez al levantarse o menos ganas de caminar durante los días fríos.
Dermatitis
Cuando el pelaje permanece húmedo durante mucho tiempo, aumenta la posibilidad de que proliferen bacterias y hongos que provocan picazón, enrojecimiento y lesiones en la piel.
Hipotermia
Si la temperatura corporal desciende por debajo de los valores normales, el perro puede presentar temblores intensos, debilidad, somnolencia, respiración lenta e incluso pérdida del conocimiento. Se trata de una urgencia veterinaria.
Cómo proteger a los perros durante el invierno
Los especialistas coinciden en que unas pocas medidas pueden marcar una gran diferencia.
- Evitar paseos prolongados durante lluvias intensas o temperaturas muy bajas.
- Secar completamente el pelaje y las patas al regresar a casa.
- Proporcionar un lugar seco, aislado del viento y con abrigo para dormir.
- Mantener al día el calendario de vacunación y desparasitación.
- Adaptar la duración de las caminatas según la edad y condición física del animal.
- Consultar al veterinario si aparecen tos, decaimiento, falta de apetito o dificultad para moverse.
En perros de pelo corto o muy pequeños, el uso de un abrigo puede ser beneficioso siempre que no limite sus movimientos y permanezca seco.
También hay que cuidar las patas
Las almohadillas plantares están expuestas al agua, el barro y las bajas temperaturas. Después de cada paseo conviene revisarlas y secarlas cuidadosamente para evitar grietas o pequeñas heridas que puedan infectarse.
Además, mantener el pelo entre los dedos recortado facilita el secado y reduce la acumulación de humedad.
La prevención empieza en casa
El invierno no significa que los perros deban dejar de salir o hacer ejercicio, sino que necesitan algunos cuidados adicionales. Un ambiente cálido, una alimentación equilibrada, actividad física adaptada al clima y revisiones veterinarias periódicas son las principales herramientas para atravesar la temporada sin complicaciones.
Con pequeñas medidas preventivas es posible reducir el riesgo de enfermedades asociadas al frío y la humedad, garantizando que las mascotas disfruten del invierno de forma segura y saludable.