Fármacos para adelgazar bajo estudio: advierten posible déficit nutricional por menor ingesta de alimentos

Una investigación en Italia señala que estos tratamientos reducen calorías y podrían afectar proteínas y nutrientes clave.

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El uso de medicamentos de nueva generación para bajar de peso, como la semaglutida y la tirzepatida, podría estar asociado a un mayor riesgo de deficiencias nutricionales.

Así lo indica un estudio realizado en Italia, que advierte que la reducción significativa en el consumo de alimentos podría afectar la ingesta de nutrientes esenciales.

Estos fármacos, conocidos como agonistas del receptor GLP-1 —entre ellos la semaglutida (Ozempic/Wegovy) y la tirzepatida (Mounjaro/Zepbound)— son utilizados por adultos con sobrepeso u obesidad y tienden a disminuir la ingesta calórica. Este efecto, si bien contribuye a la pérdida de peso, podría comprometer el aporte de vitaminas, minerales y otros nutrientes necesarios para el organismo.

La investigación fue desarrollada por el Hospital IRCCS San Raffaele y la Universidad Vita-Salute San Raffaele de Milán, y será presentada en el Congreso Europeo sobre Obesidad (ECO) en Estambul, según informó Europa Press. La investigadora Valentina Vinelli señaló que, aunque estos tratamientos logran una pérdida de peso considerable, aún se debate si esa reducción de grasa puede implicar también una pérdida significativa de masa muscular.

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Foto: Unsplash.

Los medicamentos analizados actúan imitando hormonas que generan sensación de saciedad, lo que disminuye el apetito y reduce la ingesta calórica entre un 16% y un 39%. Sin embargo, todavía hay poca evidencia sobre cómo impactan en la calidad de la dieta y en el consumo de micronutrientes como vitaminas, hierro o calcio.

El análisis incluyó a 332 adultos que registraron su alimentación a través de una aplicación móvil con inteligencia artificial. Los resultados mostraron que quienes utilizaban estos fármacos consumían menos energía diaria —1.102 kilocalorías frente a 1.281 en no usuarios— y también menores cantidades de proteínas, carbohidratos y grasas.

Uno de los principales hallazgos fue el bajo consumo de proteínas en relación con el peso corporal. Los usuarios presentaron un promedio de 0,6 gramos por kilo al día, por debajo de la recomendación italiana de 0,9 gramos. Según el estudio, el 88% de los participantes no alcanzaba los niveles sugeridos.

Además, se observó una mayor tendencia a omitir comidas. Las personas que utilizaban estos tratamientos saltaban con más frecuencia el desayuno, el almuerzo y la cena en comparación con quienes no los tomaban, lo que afecta la adecuada distribución de nutrientes a lo largo del día.

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La obesidad es un desafío para la salud pública.
Foto: Flickr.

Vinelli advirtió que muchas personas que recurren a estos medicamentos reciben poca o ninguna orientación sobre la calidad de la dieta, el consumo de proteínas o la adecuada ingesta de micronutrientes.

En términos de peso, los usuarios de estos fármacos mostraron una mayor reducción en comparación con el grupo de control: una pérdida promedio de 2,2 kilogramos frente a 0,2 kilogramos en quienes no los utilizaban. No obstante, los autores aclaran que los resultados reflejan condiciones reales y no controladas, ya que el uso del tratamiento fue autodeclarado.

El estudio también reconoce limitaciones, como el tamaño de la muestra y la dependencia de datos informados por los propios participantes. Aun así, destaca que el uso de herramientas digitales con inteligencia artificial podría reducir el sesgo de memoria frente a métodos tradicionales.

Los investigadores concluyen que el uso de estos fármacos en la práctica clínica se asocia con una deficiencia proteica generalizada y una mayor omisión de comidas, por lo que consideran necesario incorporar seguimiento nutricional y orientación dietética personalizada durante el tratamiento.

En base a El Tiempo/GDA

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