Estudios científicos han analizado cómo ciertos hábitos influyen en los niveles de ácido úrico en el organismo, una sustancia que cumple funciones antioxidantes, pero que puede generar problemas cuando se acumula en exceso. Esta condición, conocida como hiperuricemia, está estrechamente vinculada con la aparición de la gota, una enfermedad dolorosa que afecta principalmente a las articulaciones.
Especialistas en salud señalan que la hiperuricemia suele desarrollarse de forma silenciosa durante años, sin síntomas evidentes, hasta que se manifiesta a través de crisis agudas de gota. En esos episodios, las personas experimentan inflamación intensa, enrojecimiento, hinchazón y un dolor marcado, que con frecuencia se localiza en el dedo gordo del pie o en las rodillas.
Para reducir el riesgo de estas complicaciones, los profesionales recomiendan mantener una alimentación equilibrada, controlar el peso corporal y asegurar una hidratación adecuada. También aconsejan limitar el consumo de alimentos ricos en purinas, ya que estas sustancias favorecen la producción de ácido úrico en el cuerpo.
Dentro de este enfoque preventivo, la comunidad científica ha puesto atención en alimentos que podrían ayudar a regular los niveles de ácido úrico. Entre ellos, se destaca el consumo de cerezas y su jugo, que ha despertado interés por su posible efecto protector frente a los ataques de gota.
Investigaciones publicadas en los últimos años sugieren que consumir cerezas frescas o beber su jugo puede contribuir a disminuir los niveles de ácido úrico. No obstante, los autores subrayan la necesidad de seguir realizando estudios a largo plazo para confirmar plenamente estos beneficios. Las cerezas contienen antocianinas, compuestos responsables de su color rojo y conocidos por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.
Además, esta fruta aporta fibra y vitamina C, lo que refuerza su potencial como complemento dentro de una dieta orientada al cuidado de la salud articular. Por estas características, el jugo de cereza ácida se considera una opción natural de apoyo para personas propensas a la gota.
Un estudio realizado en 2019, que incluyó a más de seiscientos participantes, observó que ingerir al menos diez cerezas al día se asoció con una reducción significativa del riesgo de sufrir crisis de gota. En ese mismo análisis se evaluó el consumo combinado de cerezas junto con los tratamientos habituales para reducir el ácido úrico, y se encontró que esta combinación podía disminuir aún más la probabilidad de ataques.
Los investigadores atribuyeron estos resultados a las propiedades antiinflamatorias de las antocianinas, que ayudarían a moderar las respuestas inflamatorias provocadas por los cristales de ácido úrico en las articulaciones. De todos modos, enfatizan que estos alimentos no sustituyen los tratamientos médicos indicados.
Los especialistas coinciden en que incorporar cerezas frescas como colación o consumir jugo de cereza ácida sin azúcar puede ser una alternativa natural de apoyo, siempre dentro de un plan integral que incluya una dieta saludable, buena hidratación y seguimiento médico regular.
Con base en El Tiempo/GDA