El café es un producto originario de Etiopía y su descubrimiento se remonta aproximadamente al año 1140 en la región de Kaffa. Hoy, no solo se consume como bebida para activar el cuerpo o acompañar la mañana. También se utiliza con fines cosméticos, especialmente en el cuidado capilar, donde se lo emplea para lavar, estimular y nutrir el pelo desde la raíz.
Según información publicada por L’Oréal, la cafeína puede ayudar a bloquear la acción de la dihidrotestosterona (DHT), una hormona asociada con la caída del cabello. Este efecto resulta relevante, ya que la DHT debilita los folículos pilosos y acelera la pérdida capilar en determinadas personas.
Además, la cafeína estimula la circulación sanguínea en el cuero cabelludo, lo que favorece que los folículos reciban mejor los nutrientes provenientes de productos capilares como mascarillas, tónicos o tratamientos fortalecedores.
Un estudio publicado en el International Journal of Dermatology señala que la aplicación tópica de cafeína puede estimular el crecimiento del cabello, en especial en casos de alopecia androgenética. Esto ocurre porque ayuda a prolongar la fase anágena, el período en el que el pelo crece activamente.
Los especialistas aclaran que estos beneficios se logran cuando la cafeína se aplica directamente sobre el cuero cabelludo. Beber café, en cambio, no produce el mismo efecto sobre el crecimiento capilar.
Otros beneficios del café en el cabello
Más allá de su impacto en la caída del pelo, los expertos de Garnier destacan que el café también puede mejorar el aspecto general del cabello cuando se incorpora de forma regular a la rutina capilar:
- Mayor fuerza y grosor: la estimulación del cuero cabelludo puede favorecer un crecimiento más resistente.
- Brillo natural: la acidez del café ayuda a equilibrar el pH y a sellar la cutícula capilar.
- Sensación de limpieza profunda: utilizado como exfoliante suave, contribuye a eliminar residuos de productos acumulados.
- Aspecto de mayor volumen: al fortalecer la fibra capilar, el cabello luce más abundante.
Para aprovechar estos efectos, se recomienda preparar café negro concentrado, dejarlo enfriar y utilizarlo como enjuague luego del shampoo. Otra alternativa práctica es optar por shampoos, acondicionadores o tónicos que ya contengan cafeína en su formulación.
Con base en El Universal/GDA
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