El auge del magnesio bajo la lupa: los especialistas advierten que no es una solución universal

¿Para qué sirve el magnesio? Mitos y verdades sobre los beneficios del suplemento de moda; qué tipos se absorben mejor y cuáles son los alimentos ricos en este mineral.

Magnesio. Imagen creada con IA
Magnesio.
Foto: Imagen creada con IA.

En los últimos años, el magnesio pasó de ser un mineral relativamente desconocido para gran parte de la población a convertirse en uno de los suplementos más populares del mercado. Las redes sociales, los influencers del bienestar y numerosas campañas publicitarias lo presentan como una herramienta capaz de mejorar el sueño, reducir el estrés, proteger el corazón e incluso aumentar la longevidad. Sin embargo, los especialistas advierten que muchas de estas afirmaciones simplifican una realidad bastante más compleja.

El magnesio es un nutriente esencial para el organismo. Participa en cientos de procesos biológicos, entre ellos la producción de energía, el funcionamiento del sistema nervioso, la actividad muscular y la contracción del músculo cardíaco. Su importancia está fuera de discusión. Lo que sí genera debate es hasta qué punto la suplementación aporta beneficios en personas que no presentan una deficiencia.

Según expertos, gran parte de las propiedades que suelen atribuirse al magnesio no cuentan con evidencia científica sólida. Por ejemplo, no existen pruebas consistentes de que los suplementos reduzcan el colesterol total, el colesterol LDL o los triglicéridos. Tampoco se ha demostrado que prevengan infartos ni que aumenten la esperanza de vida en personas sanas.

Donde sí parece existir algún efecto es en determinados factores metabólicos y cardiovasculares. Algunas investigaciones muestran una leve reducción de la presión arterial, especialmente en personas hipertensas, aunque los descensos observados suelen ser modestos. También se ha encontrado cierta mejoría en marcadores relacionados con la resistencia a la insulina, aunque el impacto clínico de estos cambios continúa siendo objeto de estudio.

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Suplementos nutricionales.
Foto: Commons.

Uno de los ámbitos donde el magnesio ha despertado más interés es el sueño. Algunas investigaciones sugieren que determinadas formulaciones, particularmente el glicinato de magnesio, podrían ayudar a mejorar el descanso en personas con insomnio leve o dificultades para conciliar el sueño. Sin embargo, los resultados no son uniformes y los especialistas señalan que no debe considerarse una solución universal para los trastornos del sueño.

La cuestión de la deficiencia también merece matices. Aunque los déficits severos son poco frecuentes, algunos estudios estiman que una parte de la población podría presentar niveles insuficientes. Detectarlos no siempre resulta sencillo, ya que la mayor parte del magnesio del organismo se encuentra almacenada en huesos y tejidos, mientras que solo una pequeña proporción circula en la sangre. Por ese motivo, una analítica normal no necesariamente refleja con precisión las reservas corporales.

Existen además grupos que presentan un mayor riesgo de desarrollar déficit. Entre ellos se encuentran las personas con diabetes, ciertos trastornos digestivos, consumo problemático de alcohol, estrés crónico o tratamientos prolongados con medicamentos como los inhibidores de la bomba de protones, utilizados habitualmente para problemas gástricos.

Un hombre toma suplemento de magnesio
Un hombre toma suplemento de magnesio
Foto: Freepik

Otro aspecto que suele generar confusión es la variedad de suplementos disponibles. No todas las formas de magnesio presentan la misma absorción. Algunas, como el citrato o el glicinato, suelen mostrar una biodisponibilidad superior a otras formulaciones más económicas, como el óxido de magnesio.

A pesar del auge de la suplementación, los especialistas coinciden en que la principal fuente de magnesio debería seguir siendo la alimentación. Verduras de hoja verde, frutos secos, semillas, legumbres y cacao aportan cantidades significativas de este mineral dentro de una dieta equilibrada.

Por eso, la recomendación general es evitar la idea de que el magnesio constituye una solución universal para mejorar la salud. En determinadas circunstancias puede resultar útil, especialmente cuando existe una deficiencia, problemas de sueño o una indicación médica concreta. Pero para la mayoría de las personas sanas, su consumo rutinario no parece ofrecer los beneficios extraordinarios que muchas veces se le atribuyen.

La creciente popularidad del magnesio refleja una tendencia más amplia: la búsqueda de respuestas simples para problemas complejos. Sin embargo, los especialistas recuerdan que el descanso, la salud cardiovascular y el bienestar general siguen dependiendo, en gran medida, de factores mucho más amplios que un único suplemento.

Con base en El Tiempo/GDA

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