Aunque para muchas personas es apenas una planta silvestre que aparece en jardines, terrenos baldíos o al costado de los caminos, el diente de león ocupa un lugar destacado dentro del mundo de las plantas medicinales y comestibles.
Sus propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y diuréticas lo han convertido en un ingrediente valorado tanto por quienes buscan alternativas naturales para el bienestar como por profesionales de la gastronomía que lo incorporan a distintas preparaciones.
Conocido también como achicoria amarga, el diente de león es una planta perenne que puede alcanzar hasta 40 centímetros de altura. Si bien es originaria de Asia y Europa, actualmente crece de forma silvestre en distintas regiones del mundo.
Según explica Viktoriya Shcherbina, licenciada en Nutrición e integrante del Departamento de Alimentación y Dietética del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires, forma parte del grupo de plantas consideradas malezas, es decir, aquellas que crecen espontáneamente y suelen competir con los cultivos por recursos como el agua, la luz y los nutrientes del suelo.
Sin embargo, más allá de esa clasificación, esta hierba es ampliamente apreciada por sus posibles beneficios para la salud y sus usos culinarios.
Propiedades y beneficios
El diente de león está compuesto en aproximadamente un 85% por agua y contiene diversos compuestos bioactivos. Entre ellos se destacan flavonoides, polifenoles, mucílagos y carotenoides, sustancias asociadas a su capacidad antioxidante.
Estos compuestos ayudan a proteger las células frente a la acción de los radicales libres, moléculas que pueden acumularse en el organismo y favorecer la aparición de distintas enfermedades.
Además, especialistas señalan que posee propiedades diuréticas y depurativas, que contribuyen a la eliminación del exceso de líquidos y estimulan la función renal.
Su aporte de fibra también resulta relevante. De acuerdo con Karina Di Tullio, técnica en salud y alimentación y especialista en alimentación ayurveda, favorece el tránsito intestinal, colabora con la digestión, ayuda a reducir el estreñimiento y contribuye al desarrollo de la microbiota intestinal.
Por otra parte, la raíz del diente de león contiene inulina, un polisacárido que actúa como prebiótico y estimula el crecimiento de la flora intestinal.
Fuente de vitaminas y minerales
Entre los nutrientes presentes en esta planta se destacan varias vitaminas. Una de las más importantes es la vitamina C, vinculada al fortalecimiento del sistema inmunológico y a la producción de colágeno.
También aporta vitamina A, relacionada con el cuidado de la piel; vitamina K, que participa en la salud ósea y en los procesos de coagulación sanguínea; y vitaminas del complejo B, que intervienen en la formación de glóbulos rojos y en diversas funciones del sistema nervioso.
Además, contiene ácido fólico, un nutriente fundamental para la producción de glóbulos rojos.
En cuanto a los minerales, aporta magnesio, potasio, calcio e hierro, nutrientes que participan en funciones tan diversas como la contracción muscular, la salud ósea, la transmisión nerviosa y el transporte de oxígeno en el organismo.
Cómo consumirlo
Todas las partes de la planta son comestibles. La raíz puede incorporarse a ensaladas o secarse, tostarse y molerse para utilizarla en infusiones. Las hojas pueden consumirse hervidas, al vapor o integrarse a sopas, guisos y purés.
Cuando son jóvenes, también pueden utilizarse frescas en ensaladas. En cambio, las hojas más maduras suelen presentar un sabor más intenso y amargo, por lo que se recomienda picarlas finamente.
Los botones florales también son aptos para el consumo y pueden prepararse crudos, cocidos, al vapor, fritos o encurtidos.
Para preservar mejor algunos nutrientes sensibles al calor, como las vitaminas A y C, Shcherbina recomienda incorporarlo al agua una vez que ya alcanzó el hervor, reduciendo así el tiempo de cocción.
Otra alternativa mencionada por especialistas es la tintura madre, un extracto hidroalcohólico obtenido a partir de la maceración de la planta y que se consume en forma de gotas.
Precauciones
Aunque el diente de león es utilizado tradicionalmente con fines alimentarios y medicinales, los especialistas advierten que no debe consumirse en exceso.
Según explican, una ingesta elevada y sostenida en el tiempo podría generar molestias digestivas o rechazo gastrointestinal.
Además, su consumo puede estar contraindicado en personas con determinadas patologías renales, digestivas o de las vías biliares, por lo que se recomienda consultar previamente con un profesional de la salud.
Tampoco se aconseja su consumo en niños menores de dos años ni durante el embarazo, debido a la falta de estudios suficientes que respalden su seguridad en estos grupos.
Para quienes optan por recolectarlo directamente de la naturaleza, los especialistas recomiendan extremar los cuidados y asegurarse de que las plantas provengan de zonas libres de contaminación, lejos de basurales, áreas fumigadas o lugares con alto tránsito vehicular.
En base a El Tiempo/GDA