¿Alguna vez escuchaste el término 'pediluvios iónicos'? Se trata de una terapia alternativa orientada al bienestar y la desintoxicación del organismo. El procedimiento consiste en sumergir los pies en una bacha con agua y sal mientras un dispositivo eléctrico genera una corriente de bajo voltaje durante aproximadamente media hora.
Uno de los aspectos que más llama la atención de quienes prueban esta práctica es el cambio de color que experimenta el agua a medida que avanza la sesión. Tonos amarillos, anaranjados, marrones, rojizos o negros suelen interpretarse como señales de la eliminación de distintas sustancias provenientes de órganos específicos del cuerpo. Según los defensores del método, este fenómeno se produciría porque la ionización del agua atrae y neutraliza toxinas que luego quedan suspendidas en el líquido.
Quienes promueven esta terapia explican que el dispositivo utilizado genera una carga eléctrica capaz de modificar las moléculas presentes en el agua. A partir de ese proceso, sostienen que el organismo podría favorecer sus mecanismos naturales de eliminación de desechos. Además, los resultados variarían entre personas debido a diferencias en características fisiológicas como el pH corporal.
Los usuarios y promotores de los pediluvios iónicos suelen atribuirles diversos beneficios, entre ellos una sensación de relajación, reducción de molestias articulares, disminución de la inflamación, mejora del descanso y aumento de los niveles de energía. También señalan que, tras varias sesiones, el agua tiende a oscurecerse menos que en los primeros tratamientos.
Sin embargo, la eficacia de estos procedimientos continúa siendo objeto de debate. Las investigaciones científicas disponibles no han logrado demostrar que los pediluvios iónicos eliminen toxinas del organismo. Un estudio publicado en 2012 analizó específicamente este tipo de tratamientos y concluyó que no se observaron reducciones medibles de sustancias tóxicas en el cuerpo de los participantes.
La explicación que ofrecen diversos especialistas para los cambios de color del agua es diferente. Según expertos consultados por instituciones médicas estadounidenses, la coloración puede deberse a reacciones químicas provocadas por la ionización de minerales e impurezas presentes en el agua, así como a procesos de corrosión de los electrodos metálicos del dispositivo.
Los defensores de la terapia cuestionan estas conclusiones y sostienen que muchos de los estudios realizados analizaron equipos que funcionan únicamente mediante electrólisis y no dispositivos que, según ellos, incorporan tecnologías diferentes. Aun así, hasta el momento la evidencia científica no ha confirmado que los cambios observados en el agua correspondan a la eliminación de toxinas del organismo.
Más allá de la controversia, los especialistas coinciden en que los pediluvios iónicos no deben considerarse tratamientos médicos ni reemplazar la atención profesional. Su principal efecto comprobado continúa siendo la experiencia de relajación que muchas personas reportan durante la sesión, mientras que los supuestos beneficios desintoxicantes permanecen sin respaldo científico concluyente.
Con base en La Nación/GDA
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