Aprender a tocar un instrumento musical después de los 40 ayuda a frenar la atrofia cerebral según la ciencia

Estudios demuestran que el andamiaje mental de la música activa regiones cerebrales simultáneas y fortalece la reserva cognitiva.

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Aprender a tocar un instrumento es una excelente forma de mantener el cerebro sano.
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A medida que avanza la edad, el cerebro humano experimenta de forma natural una reducción de su volumen, un proceso conocido como atrofia cerebral que puede afectar las funciones ejecutivas, la memoria y la coordinación.

Sin embargo, estudios recientes indican que la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para reorganizarse y adaptarse ante nuevas experiencias, representa una estrategia eficaz para contrarrestar este deterioro. Entre las actividades más recomendadas para estimular esta capacidad, el aprendizaje de un instrumento musical sobresale como un ejercicio integral capaz de fortalecer la reserva cognitiva.

Factores que influyen en la atrofia cerebral

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Foto: Freepik.

La pérdida de tejido cerebral suele comenzar alrededor de los 30 años y afecta regiones fundamentales como la corteza prefrontal, relacionada con la resolución de problemas y la toma de decisiones, y el hipocampo, una estructura esencial para la memoria y la orientación espacial.

Según el psicólogo cognitivo Daniel Gustavson, este proceso se asocia con una disminución de la plasticidad neuronal, la pérdida de sinapsis y una menor eficacia de neurotransmisores como la dopamina y la serotonina.

Además, tanto los factores genéticos como los hábitos de vida influyen en la velocidad con la que progresa la atrofia cerebral, que puede manifestarse mediante problemas de memoria, dificultades de atención y menor capacidad de concentración.

Cómo la música beneficia al cerebro

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Joven aprende a tocar la guitarra.
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Los especialistas sostienen que el denominado andamiaje mental, generado por el aprendizaje continuo, contribuye a crear una mayor reserva cognitiva frente al envejecimiento cerebral.
En este contexto, aprender a tocar un instrumento musical es una de las actividades con mayor impacto, ya que exige coordinación bimanual y activa de manera simultánea distintas áreas del cerebro relacionadas con la audición, la lectura musical y la motricidad fina.

Este proceso también fortalece el cuerpo calloso, el conjunto de fibras nerviosas que conecta ambos hemisferios cerebrales, favoreciendo la multitarea, la comunicación entre regiones cerebrales y la regulación emocional.

Investigaciones publicadas en la revista científica Frontiers in Aging Neuroscience muestran que los adultos mayores que comenzaron a tomar clases de música experimentaron mejoras en la conectividad cerebral de áreas vinculadas con el lenguaje y la memoria.

Recomendaciones para estimular la neuroplasticidad

Para potenciar la salud cerebral, las actividades deben representar un desafío constante, pero al mismo tiempo ser alcanzables. De acuerdo con la científica cognitiva Maya Shankar y la neuróloga Golnaz Yadollahikhales, la elección del instrumento debe responder principalmente a la motivación personal, ya que la constancia es el factor clave para consolidar nuevas conexiones neuronales.

Recital de Slash
Recital de Slash, antiguo guitarrista de la banda estadounidense Guns and Roses, en el Antel Arena de Montevideo, guitarra electrica de Slash, instrumentos musicales, ND 20240207, foto Juan Manuel Ramos - Archivo El Pais
Juan Manuel Ramos/Archivo El Pais

Ya sea mediante clases de música, tutoriales digitales o actividades grupales, el verdadero beneficio no radica en convertirse en un músico virtuoso, sino en mantener un aprendizaje continuo que estimule el cerebro. Como señala Shankar, la capacidad del cerebro para seguir cambiando a lo largo de la vida permite influir positivamente en nuestras experiencias cotidianas y en nuestro bienestar futuro.

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