Cómo detectar el cáncer de colon a tiempo y qué hábitos se recomiendan para prevenirlo, según expertos

Por qué los controles a partir de los 45 años son la medida clave para prevenir posibles tumores y cuáles son las señales digestivas y cambios corporales a los que debés prestar atención.

Estreñimiento
Persona con estreñimiento.
Foto: Freepik.

El cáncer de colon puede desarrollarse durante años sin dar señales evidentes. En muchos casos comienza con un pólipo, una pequeña formación en el revestimiento interno del intestino grueso que suele ser benigna, pero que con el tiempo puede transformarse en un tumor.

La enfermedad aparece cuando las células del colon sufren cambios en su ADN y comienzan a multiplicarse de manera descontrolada. Si esas células invaden tejidos cercanos o se trasladan a otras partes del organismo, pueden producir metástasis. Aunque el riesgo aumenta con la edad, el cáncer de colon no es exclusivo de los adultos mayores y puede aparecer a cualquier edad.

Uno de los principales desafíos para detectar el cáncer de colon es que, especialmente en sus primeras etapas, puede no provocar ninguna molestia. Lo mismo ocurre con muchos de los pólipos a partir de los cuales se origina. Por eso, los controles preventivos tienen un papel importante. Detectar un pólipo y retirarlo puede evitar que llegue a convertirse en cáncer.

Cuando aparecen síntomas, estos pueden depender del tamaño del tumor y de la zona del colon en la que se encuentre. Los expertos indican que algunas señales son: cambios persistentes en el ritmo intestinal, como diarrea o estreñimiento; sangre en las heces o sangrado rectal; dolor, gases o calambres abdominales que persisten; sensación de no haber evacuado completamente el intestino; debilidad o cansancio; y pérdida de peso sin una causa aparente.

La presencia de alguno de estos síntomas no significa necesariamente que exista cáncer de colon, pero si son persistentes o generan preocupación, es importante consultar con un profesional de la salud.

Consulta médica
Hombre recibe diagnóstico en consulta médica.
Foto: Freepik.

No existe una única causa que explique la mayoría de los casos. Sin embargo, hay determinadas circunstancias que pueden incrementar las probabilidades de desarrollar la enfermedad. La edad es uno de los principales factores: la mayoría de los diagnósticos se produce después de los 50 años. Aun así, la cantidad de casos en personas menores de 50 años ha aumentado y todavía no se conoce con exactitud el motivo.

También tienen relevancia los antecedentes personales y familiares. Haber tenido cáncer colorrectal o pólipos puede aumentar el riesgo, al igual que contar con familiares consanguíneos que hayan padecido cáncer de colon o recto, especialmente cuando son varios. Las personas con enfermedades inflamatorias intestinales, como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn, también presentan un riesgo mayor.

La alimentación es otro de los factores estudiados. Las dietas bajas en fibra y altas en grasas y calorías se han relacionado con un mayor riesgo, aunque los resultados de las investigaciones no son uniformes. Algunos estudios también encontraron una asociación entre un consumo elevado de carne roja y carne procesada y una mayor probabilidad de desarrollar cáncer colorrectal.

A esto se suman otros factores como el sedentarismo, la obesidad, la diabetes, el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol y haber recibido radioterapia abdominal por un cáncer previo.

Dolor estómago
Persona con dolor abdominal.
Foto: Freepik.

¿Cuándo empezar los controles? Para las personas que tienen un riesgo promedio, la Clínica Mayo señala que los exámenes de detección deberían comenzar alrededor de los 45 años. La edad de inicio puede ser diferente para quienes tienen antecedentes familiares, enfermedades inflamatorias intestinales, síndromes hereditarios u otros factores de riesgo. En esos casos, es importante consultar con un profesional para determinar cuándo comenzar y con qué frecuencia realizar los controles.

No todos los casos pueden prevenirse, pero algunos cambios en el estilo de vida pueden contribuir a disminuir el riesgo. Una de las recomendaciones es priorizar frutas, verduras y cereales integrales, alimentos que aportan fibra y distintos nutrientes. También se aconseja realizar actividad física de manera regular: para quienes llevan tiempo sin ejercitarse, lo recomendable es comenzar de forma gradual.

Mantener un peso saludable también forma parte de las medidas preventivas. Si es necesario perder peso, conviene hacerlo con orientación profesional. Por otra parte, se recomienda no fumar y limitar el consumo de alcohol.

La prevención, en este caso, no depende únicamente de reconocer síntomas. Debido a que el cáncer de colon puede permanecer silencioso durante sus primeras etapas, los controles realizados a la edad indicada pueden permitir detectar lesiones antes de que se conviertan en un problema mayor.

Con base en El Tiempo/GDA

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