El aumento de los casos de esteatosis hepática, conocida popularmente como hígado graso, preocupa cada vez más a los especialistas. Se trata de una afección en la que se acumulan grasas dentro de las células del hígado y que, en muchos casos, avanza durante años sin generar señales claras. Esa falta de síntomas tempranos hace que numerosas personas descubran el problema cuando la enfermedad ya está en etapas más avanzadas.
De acuerdo con la Clínica Mayo, esta condición se observa con mayor frecuencia en personas con obesidad o sobrepeso. Según la Cleveland Clinic, reducir el consumo de alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas es una de las medidas más importantes para disminuir el riesgo de desarrollar esta enfermedad o evitar que progrese.
La nutricionista Marianela Aguirre Ackermann, vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición, señaló que mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física y bajar de peso cuando existe obesidad son estrategias clave para frenar el avance del hígado graso.
Una de las particularidades de esta enfermedad es que muchas personas no presentan síntomas durante años. Cuando aparecen las primeras manifestaciones, suelen ser inespecíficas: cansancio persistente, debilidad general o molestias en la parte superior derecha del abdomen. En fases más avanzadas pueden aparecer otros signos como náuseas, pérdida de apetito, descenso de peso sin causa aparente, hinchazón abdominal o en las piernas, dificultad para respirar y coloración amarillenta en la piel o los ojos.
El hepatólogo Rohit Loomba, jefe de gastroenterología y hepatología en el hospital UC San Diego Health, señaló que muchas personas pueden desarrollar cirrosis sin saberlo, precisamente porque la enfermedad hepática suele avanzar de manera silenciosa. En la misma línea, el especialista Matt Cave, de la Universidad de Louisville, remarca la importancia de reconocer los síntomas y consultar a tiempo para realizar estudios y comenzar el tratamiento lo antes posible.
Qué alimentos evitar para prevenir el hígado graso
Además de controlar el peso corporal y mantener hábitos saludables, la alimentación juega un papel central en el cuidado del hígado. Entre los productos que los especialistas recomiendan reducir o evitar se encuentran:
- Alimentos ultraprocesados: comidas rápidas y productos industrializados ricos en aditivos, sal y grasas, asociados con mayor riesgo de enfermedad hepática.
- Grasas saturadas y trans: presentes en embutidos, frituras y productos de panadería, pueden favorecer la inflamación y el deterioro del hígado.
- Azúcares simples y fructosa: abundan en refrescos, bebidas deportivas, jugos industriales y snacks. Expertos de la Universidad de Harvard recomiendan revisar las etiquetas para detectar azúcares añadidos como jarabe de maíz, dextrosa, miel o agave.
- Alcohol: en personas con hígado graso puede agravar la enfermedad y aumentar el riesgo de daño hepático.
- Harinas refinadas y exceso de carbohidratos simples: productos como pan blanco, galletitas o pastas no integrales elevan la glucosa y la insulina, lo que favorece la acumulación de grasa en el hígado, según explica la nutricionista Natalia Antar, del Hospital Británico de Buenos Aires.
Para los especialistas, el mensaje principal es claro: mantener una alimentación equilibrada, reducir el consumo de productos ultraprocesados y realizar actividad física regular son medidas fundamentales para proteger la salud del hígado y prevenir complicaciones a largo plazo.
Con base en El Tiempo/GDA
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