Café, té verde o matcha: qué elegir según tu tolerancia a la cafeína y el efecto que buscás en el día

Qué es mejor para concentrarse, comparativa de cafeína, efectos, composición y cómo elegir la mejor alternativa entre estas tres bedidas estimulantes.

Hombre tomando bebida en una taza
Hombre tomando bebida en una taza.
Foto: Freepik.

Una taza de café para arrancar la mañana, un té verde durante una pausa o un matcha antes de ponerse a estudiar. Estas bebidas se incorporaron a distintas rutinas como una forma de aumentar el estado de alerta y acompañar las actividades cotidianas. Aunque pueden parecer similares por su contenido de cafeína, existen diferencias en su composición y en la manera en que se preparan.

La elección depende de varios factores: cuánta cafeína contiene cada bebida, qué efecto se busca, a qué hora se consume y cómo responde el organismo. No existe una opción que sea necesariamente mejor para todo el mundo, pero conocer sus particularidades permite tomar decisiones más informadas.

El café suele aportar más cafeína que una taza de té verde, aunque la cantidad varía según el tipo de grano, el método de preparación y el tamaño de la porción. Su efecto estimulante puede ayudar a aumentar temporalmente el estado de alerta y reducir la sensación de somnolencia. Por eso, es una bebida habitual para comenzar la jornada laboral o acompañar actividades que requieren atención. Sin embargo, el efecto no es igual en todas las personas.

En quienes son sensibles a la cafeína, un consumo elevado puede provocar nerviosismo, palpitaciones, molestias digestivas y dificultades para dormir. La cantidad que cada persona tolera depende de factores individuales, por lo que conviene prestar atención a las reacciones del cuerpo y evitar aumentar el consumo para compensar el cansancio.

Taza de café
Taza de café

Además, sentirse más despierto después de tomar café no significa necesariamente que se hayan recuperado las capacidades afectadas por la falta de sueño. La cafeína puede disimular temporalmente la somnolencia, pero no reemplaza el descanso.

El té verde, por su parte, se obtiene de las hojas de la planta Camellia sinensis, la misma especie de la que proceden otros tipos de té. Contiene cafeína, aunque una taza suele aportar menos que una porción habitual de café. La cantidad exacta depende de factores como la cantidad de hojas utilizada, la temperatura del agua y el tiempo de infusión.

Para quienes buscan una bebida caliente que aporte cierta estimulación sin recurrir necesariamente a una dosis elevada de cafeína, puede ser una alternativa. De todos modos, la intensidad del efecto depende de cómo se prepare y de la tolerancia individual.

Por último, el matcha es un tipo de té verde que se presenta en forma de polvo fino. A diferencia de lo que ocurre con una infusión convencional, en la que las hojas se retiran después de preparar la bebida, en el matcha se consume la hoja pulverizada mezclada con agua. Esta diferencia hace que su composición y su contenido de cafeína por porción puedan variar respecto de los de un té verde tradicional. La cantidad depende de la dosis de polvo utilizada y de la preparación.

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Taza de té matcha.
Foto: Freepik.

El matcha también contiene L-teanina, un aminoácido presente en el té que se ha investigado por su posible relación con la atención y determinados aspectos de la respuesta al estrés. Algunos estudios han explorado los efectos de combinar L-teanina y cafeína sobre el rendimiento cognitivo, pero los resultados no permiten afirmar que el matcha garantice una concentración prolongada o que evite el nerviosismo.

Por eso, aunque puede acompañar una jornada de lectura, estudio o trabajo, no debe considerarse una solución automática para mejorar el rendimiento mental. También contiene cafeína y puede interferir con el sueño si se consume en cantidades elevadas o demasiado cerca de la hora de acostarse.

¿Cuál conviene elegir para estudiar o trabajar? La respuesta depende del efecto que se busca y de cómo reacciona cada persona.

  • Para empezar la mañana: el café puede ser una opción si se busca una estimulación más intensa y se tolera bien la cafeína.
  • Para una estimulación más moderada: el té verde puede resultar adecuado, aunque su contenido de cafeína varía según la preparación.
  • Para acompañar actividades que requieren atención: el matcha aporta cafeína y L-teanina, pero no garantiza una mayor concentración ni un rendimiento superior al de las otras bebidas.

También importa cómo se preparan. Añadir azúcar, jarabes, crema u otros ingredientes puede aumentar considerablemente el aporte calórico de la bebida. En particular, algunas versiones de matcha preparadas con leche y endulzantes contienen cantidades elevadas de azúcar, por lo que conviene revisar los ingredientes si se busca limitar su consumo. La clave no está en encontrar una bebida que mantenga la energía de forma constante, sino en elegir la que mejor se adapte a las necesidades y la tolerancia de cada persona, sin descuidar el descanso.

Con base en El Tiempo/GDA

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