A partir de cuántos grados es fiebre en niños según la zona del cuerpo y cuándo ir al médico

Qué hacer ante la fiebre de un hijo: las pautas claves de los médicos, el error común al abrigarlos, cómo tomar la temperatura de forma precisa y cuáles son las señales de peligro real.

Niño enfermo.jpg
Madre cuida a su hijo enfermo.
Foto: Freepik.

La fiebre es uno de los signos más frecuentes durante las enfermedades infantiles y, en la mayoría de los casos, aparece como respuesta del organismo frente a una infección. Aunque suele ser transitoria, saber identificarla correctamente permite determinar cómo cuidar al niño en casa y reconocer cuándo es necesario buscar atención médica.

De acuerdo con Nemours Children's Health, se considera fiebre cuando la temperatura corporal alcanza determinados valores, aunque el umbral depende del lugar donde se realice la medición. Por eso, una misma temperatura no tiene necesariamente el mismo significado si se obtiene en la axila, la boca, el oído o el recto. Como referencia, el organismo considera fiebre una temperatura de 38 °C o más cuando se mide por vía rectal, timpánica o temporal; 37,8 °C o más por vía oral y 37,2 °C o más en la axila.

¿Cuáles son los síntomas de la fiebre en los niños? Además del aumento de la temperatura corporal, los niños pueden presentar cambios físicos y de comportamiento. Algunos de los signos más frecuentes son: sensación de calor, irritabilidad, inquietud o cambios en el comportamiento, respiración o ritmo cardíaco más rápidos, dolor de cabeza, escalofríos o sudoración, y piel enrojecida.

La fiebre en sí misma no permite determinar cuál es la causa del cuadro. En los niños, las infecciones son una de las causas más frecuentes, ya que el aumento de la temperatura forma parte de la respuesta del sistema inmunitario frente a determinados microorganismos.

Niño con fiebre
Niño con fiebre.
Foto: Archivo El País.

También existen otras situaciones que pueden elevar la temperatura corporal. Entre ellas se encuentran el exceso de ropa o permanecer en un ambiente demasiado caluroso, especialmente en bebés. Algunas vacunas pueden producir fiebre baja de manera temporal. La dentición, en cambio, puede provocar un ligero aumento de la temperatura, pero generalmente no explica temperaturas superiores a 37,8 °C.

Más importante que la cifra del termómetro es observar cómo se encuentra el niño. Determinados síntomas pueden indicar que necesita una evaluación médica inmediata. Se recomienda buscar atención si el menor:

  • Llora de manera inconsolable o está extremadamente irritable o inquieto.
  • Está muy aletargado y cuesta despertarlo.
  • Presenta manchas moradas similares a moretones.
  • Tiene los labios, la lengua o las uñas azulados.
  • Presenta la fontanela abultada o hundida, en el caso de los bebés.
  • Tiene rigidez en el cuello, dolor de cabeza intenso o dolor abdominal fuerte.
  • Está flácido o se niega a moverse.
  • Presenta dificultad para respirar que no mejora después de sonarse la nariz.
  • Tiene una convulsión.

También es importante consultar si aparecen signos de deshidratación, vómitos, diarrea, erupciones cutáneas o si el estado general del niño empeora. En los menores de tres meses, una temperatura de 38 °C o más requiere valoración médica inmediata.

Para comprobar si realmente existe fiebre, se recomienda utilizar un termómetro digital. El método de medición puede variar según la edad y la capacidad del niño para colaborar. En términos generales: hasta los 3 años, la medición rectal es una de las opciones más precisas; desde los 4 años, si el niño puede colaborar, puede utilizarse la vía oral. Frente y axila son alternativas sencillas a cualquier edad, aunque pueden ser menos precisas, y el oído puede utilizarse en niños de 6 meses o más.

¿Cómo bajar la fiebre de un niño? No siempre es necesario administrar un medicamento. Si el niño está activo, bebe líquidos y se encuentra relativamente bien, el tratamiento puede centrarse en acompañar el cuadro y controlar su evolución. Cuando existe malestar, pueden utilizarse medicamentos como paracetamol o ibuprofeno, siempre de acuerdo con la edad, la dosis correspondiente y las indicaciones de un profesional de la salud.

En casa, algunas medidas sencillas pueden ayudar:

  • Ofrecer líquidos con frecuencia para prevenir la deshidratación.
  • Favorecer el descanso.
  • Vestir al niño con ropa ligera.
  • Evitar abrigarlo en exceso.
  • Observar su estado general y la aparición de nuevos síntomas.

La mayoría de las fiebres asociadas a infecciones comunes desaparece en unos días. Sin embargo, la temperatura por sí sola no debería ser el único criterio para decidir qué hacer: el comportamiento, la hidratación, la respiración y el estado general del niño son señales fundamentales para determinar si necesita atención médica.

Con base en El Tiempo/GDA

¿Encontraste un error?

Reportar

Temas relacionados

GDA

Te puede interesar