La alimentación no solo impacta en el peso o la energía diaria: también tiene un rol directo en la salud de la piel. Distintos estudios señalan que la calidad de la dieta influye en procesos vinculados a la hidratación cutánea y al envejecimiento celular.
De acuerdo con la nutricionista Mounia Boulanouar, citada por el sitio Notre Temps, incorporar ciertos nutrientes en la rutina alimentaria puede favorecer la producción de colágeno y ayudar a contrarrestar el efecto de los radicales libres. En ese sentido, vitaminas, minerales, antioxidantes y ácidos grasos cumplen un papel clave.
Nutrientes que hacen la diferencia
Entre los componentes más relevantes aparecen los ácidos grasos omega 3, 6 y 9, junto con vitaminas y antioxidantes que participan en la estructura y protección de la piel. Estos nutrientes están asociados tanto a la síntesis de colágeno como a la defensa frente al daño celular.
Para prevenir la sequedad, la recomendación apunta a sumar grasas saludables de forma habitual. Esto incluye pescados grasos —idealmente un par de veces por semana—, palta, semillas y aceites vírgenes. Estos alimentos aportan lípidos que forman parte de la estructura cutánea.
En paralelo, frutas y verduras cumplen un rol clave por su contenido antioxidante. La zanahoria, por ejemplo, aporta betacaroteno; el morrón y los cítricos, vitamina C; mientras que los frutos rojos se destacan por sus flavonoides.
En cuanto a micronutrientes vinculados al envejecimiento, se mencionan la vitamina C, la vitamina B5, la biotina (B8) y el selenio, presente en alimentos como nueces o castañas de Brasil. La biotina, además, se asocia con funciones relacionadas al cabello.
Colágeno, hidratación y hábitos
El colágeno, una proteína clave para la firmeza de la piel, tiene pocas fuentes directas en la alimentación. Una de ellas es el tuétano o caracú. Sin embargo, su producción puede estimularse a partir de otros alimentos ricos en aminoácidos —como carnes y huevos—, así como mediante el consumo de vitamina C y pescados con omega 3.
Algo similar ocurre con el ácido hialurónico, vinculado a la hidratación: el caracú aparece como fuente directa, mientras que la vitamina C favorece su síntesis en el organismo.
Por otro lado, el proceso de glicación —que se produce cuando los azúcares se unen al colágeno y la elastina— está asociado a la aparición de arrugas. Por eso, se sugiere moderar el consumo de azúcar y productos ultraprocesados, y priorizar alimentos frescos o con cocciones suaves.
Diez alimentos a tener en cuenta
La especialista elaboró una lista de alimentos vinculados con la salud cutánea y el retraso de procesos de envejecimiento:
- Tomate: aporta licopeno, un antioxidante cuya biodisponibilidad mejora con la cocción.
- Pescados grasos (como salmón o sardina): ricos en omega 3, asociados a la hidratación y protección del colágeno.
- Guayaba: fuente destacada de vitamina C, al igual que el kiwi o los cítricos.
- Té verde: contiene catequinas con efecto antioxidante.
- Uva: rica en resveratrol, presente en la piel del fruto.
- Carnes magras y huevos: aportan aminoácidos clave para la formación de colágeno.
- Nueces: fuente de polifenoles con acción antioxidante.
- Zanahoria: por su contenido de betacaroteno.
- Frutos rojos: como frutillas, frambuesas o moras, asociados a flavonoides.
En conjunto, estos alimentos forman parte de un patrón alimentario que no solo busca mejorar el aspecto de la piel, sino también sostener su salud a largo plazo.
En base a El Tiempo/GDA
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