Pescado azul y aceite de oliva: los ingredientes secretos para una noche de sueño profundo

Ni carne roja ni alcohol: descubrí los alimentos que fragmentan tu sueño y sabotean tu dieta.

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El pescado, sobre todo si es "azul" como el atún o salmón, es una buena manera de ayudar al descanso nocturno.
Foto: Needpix.

Un estudio liderado por la Universidad de Granada analizó durante dos semanas la alimentación y el sueño en adultos con obesidad, concluyendo que las cenas con alto contenido energético y ciertos nutrientes se asocian con peor calidad del sueño y con elecciones menos saludables en el desayuno del día siguiente.

El equipo investigador evaluó la relación entre la alimentación nocturna y el descanso nocturno, detectando que una elevada ingesta de energía, grasas, colesterol, proteínas, alcohol, carne roja y patatas fritas en la cena se vincula con un sueño de menor calidad. Además, este patrón se relaciona con hábitos alimentarios menos equilibrados al día siguiente.

El estudio, publicado en European Journal of Nutrition, también identificó que las cenas ricas en hidratos de carbono, pescado azul y aceite de oliva se asocian con una mejor calidad del sueño. El análisis se centró en la interacción diaria entre la dieta y el descanso en personas con obesidad.

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Antes de tomar cualquier suplemento, lo mejor es consultar con especialista en sueño.
Foto: Pixabay.

Relación entre dieta, sueño y hábitos alimentarios

La investigación se desarrolló en el marco del grupo PROFITH CTS-977 del Instituto Mixto Universitario Deporte y Salud, con participación de distintos centros de investigación y hospitales. A diferencia de otros estudios, se realizó en condiciones de vida cotidiana, lo que permite observar cómo interactúan la alimentación y el sueño en contextos reales.
Según los investigadores Juan José Martín Olmedo y Lucas Jurado Fasoli, este enfoque ofrece una visión más representativa del vínculo entre dieta y sueño, evidenciando una relación bidireccional entre ambos factores.

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Foto: Unsplash.

Entre los principales hallazgos destacan:

  • Despertarse más tarde se asocia con una mayor ingesta calórica en el desayuno.
  • Un sueño fragmentado se vincula con mayor consumo de azúcares.
  • Este tipo de descanso también se relaciona con una menor ingesta de fibra en la primera comida del día.

Para recopilar los datos, los participantes utilizaron un monitor de sueño (acelerómetro) durante 14 días consecutivos, mientras se registraba su ingesta alimentaria, especialmente en las comidas de la noche y la mañana.

Los investigadores concluyen que estos resultados pueden contribuir al diseño de estrategias para combatir la obesidad, considerando no solo la calidad de la dieta, sino también la calidad del sueño y los horarios de alimentación, factores clave en la salud metabólica.

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Imagen generada por inteligencia artificial.

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