¿Sentís que dormís pero no descansás? El secreto podría estar en qué tan "reales" son tus sueños

Un análisis de un millar de casos reveló que el grado de inmersión en los sueños es lo que determina si te despertás con energía o agotado.

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Foto: Unsplash.

Un estudio científico liderado por el profesor Giulio Bernardi, de la Escuela de Estudios Avanzados IMT Lucca, reveló que la calidad del descanso no depende únicamente de la fisiología del sueño, sino también de la vividez de los sueños.

La investigación, publicada en la revista PLOS Biology, analizó a 44 adultos sanos durante cuatro noches en un laboratorio del sueño, donde se realizaron más de mil despertares controlados para registrar la actividad cerebral y los relatos de sus experiencias mentales.
Los resultados muestran que cuanto más realista, inmersivo y vívido es un sueño, mayor es la sensación de descanso profundo y reparador, incluso cuando los indicadores biológicos del sueño sugieren lo contrario.

Para el análisis, los investigadores utilizaron electroencefalografía (EEG) de alta densidad, una técnica clave para medir la actividad cerebral durante el sueño. A lo largo de 196 noches acumuladas, los datos permitieron identificar que la percepción de un sueño profundo se asocia principalmente a dos situaciones: la ausencia de conciencia o la presencia de sueños vívidos y ricos en contenido.

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Por el contrario, cuando los participantes experimentaron sueños fragmentados, vagos o sin contenido claro, reportaron una sensación de sueño superficial. Según Bernardi, el factor determinante es la calidad de la experiencia onírica: sentir que uno está “realmente dentro del sueño” modifica la percepción subjetiva del descanso.

Durante el experimento, los científicos observaron un fenómeno relevante: a medida que avanzaba la noche, los niveles de presión del sueño (la necesidad fisiológica de dormir) disminuían, pero los participantes percibían su sueño como más profundo.
Este incremento en la profundidad del sueño percibida coincidió con un aumento en la inmersión de los sueños. El estudio sugiere que los sueños vívidos actúan como un mecanismo regulador que ayuda a estabilizar la actividad cerebral, favoreciendo la desconexión del entorno y la continuidad del descanso nocturno.

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Estos hallazgos cuestionan la visión tradicional que vincula el sueño profundo únicamente con las ondas cerebrales lentas. La colaboración entre la Escuela de Estudios Avanzados IMT Lucca, la Scuola Superiore Sant’Anna y la Fondazione Gabriele Monasterio abre nuevas líneas de investigación en trastornos del sueño.

Si los sueños funcionan como “guardianes” de la calidad del sueño, las alteraciones en la capacidad de tener sueños inmersivos podrían explicar por qué algunas personas se sienten cansadas o agotadas pese a obtener resultados normales en estudios clínicos del sueño.

El equipo de investigación ya trabaja en un nuevo laboratorio neurocientífico para profundizar en las bases neurobiológicas del sueño y mejorar la comprensión de la calidad del descanso.

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