Hay postres que no necesitan presentación. El flan es uno de ellos. Presente en cumpleaños, almuerzos familiares y cartas de restaurantes, sigue ocupando un lugar central en la mesa uruguaya. Y, con esa permanencia, vuelve una discusión tan simple como recurrente: ¿flan clásico con caramelo o flan de dulce de leche?
Ambas versiones conviven desde hace años y cada una tiene sus defensores. El flan tradicional, hecho a base de huevos, leche, azúcar y vainilla, apela a la memoria afectiva y a la cocina de siempre. El flan de dulce de leche, más cremoso e intenso, suma el ingrediente emblemático del Río de la Plata y propone una experiencia más golosa. Dos caminos distintos para un mismo final feliz.
En esa conversación aparece la mirada de Hugo Soca, que comparte ambas recetas y, sin imponer un veredicto, deja en evidencia cómo un clásico puede transformarse sin perder identidad. La técnica es similar —cocción a baño María, tiempos precisos, respeto por la textura—, pero el resultado habla de elecciones, gustos y momentos.
Las dos versiones de flan según Hugo Soca
- Flan de dulce de leche (6 porciones)
Ingredientes
- ½ kilo de dulce de leche
- 1 taza de leche entera
- 4 huevos
- 4 yemas
- Caramelo, cantidad necesaria
Preparación
Mezclar el dulce de leche con la leche hasta obtener una crema homogénea. Aparte, unir los huevos con las yemas sin batir en exceso y sumar a la preparación anterior. Volcar en una budinera mediana previamente acaramelada. Cocinar en horno moderado, a baño María, durante unos 25 minutos.
Se puede servir solo o acompañado con helado, crema chantilly o rodajas de banana.
- Flan clásico
Ingredientes
- 8 huevos
- 1 litro de leche
- 200 g de azúcar
- Vainilla, a gusto
Para el caramelo
- 150 g de azúcar
Preparación
Preparar el caramelo directamente en una budinera y reservar. En un bol, mezclar los huevos con la leche, el azúcar y la vainilla, cuidando de no incorporar aire de más. Volcar la preparación en la budinera y cocinar en horno a 170 °C, a baño María, durante aproximadamente 45 minutos, hasta que el flan esté firme pero cremoso.
Más allá de la receta, la elección dice algo de quien la hace. El flan clásico sigue siendo el favorito cuando se busca simpleza y tradición. El de dulce de leche aparece cuando hay ganas de sumar intensidad y celebrar. En Uruguay, lejos de excluirse, ambos conviven: uno representa la cocina de siempre; el otro, el gusto por llevar un paso más allá lo conocido.
Una cocina con raíces
La forma de cocinar de Hugo Soca tiene un origen claro. Nació y creció en el medio rural, en contacto directo con la huerta, los productos de estación y los ritmos del campo. Esa infancia marcó su relación con la comida mucho antes de pensarla como oficio.
En su casa, la cocina era parte de la vida cotidiana. Su madre y su abuela, Nélida y Tona, cosechaban, cocinaban y transmitían una idea simple y profunda: la comida no es solo un plato, es una forma de respeto por lo que la tierra ofrece. Cocinar era entender los sabores, los tiempos y las estaciones.
Con los años, esa mirada se consolidó en su camino profesional. Soca trabaja con producto de estación, apoya la producción nacional y prioriza lo fresco por sabor, por calidad nutricional y por coherencia con el entorno. Aunque ha viajado y cocinado en distintos lugares, siempre vuelve a esa cocina con aroma de hogar, simple en sus bases y honesta en sus resultados.
Como el flan, su cocina no busca deslumbrar desde lo complejo, sino emocionar desde lo esencial. Y quizás por eso, cuando se trata de elegir entre caramelo o dulce de leche, la respuesta no sea una sola: en la mesa uruguaya, hay lugar para ambos.