Cada vez más presente en desayunos, ensaladas, sándwiches y preparaciones gourmet, la palta dejó de ser un ingrediente ocasional para convertirse en uno de los alimentos más valorados por especialistas en nutrición. Su popularidad no responde solo al sabor o a la textura cremosa: distintos estudios destacan que aporta grasas saludables, fibra, vitaminas y minerales asociados al bienestar cardiovascular, digestivo y metabólico.
Nutricionistas explican que la palta combina distintos nutrientes beneficiosos en un solo alimento. La especialista Sol Vázquez señala que contiene grasas monoinsaturadas —las mismas presentes en el aceite de oliva— además de fibra, potasio, magnesio y antioxidantes como vitaminas E y C.
Beneficios asociados al consumo de palta
Investigaciones de la Escuela de Salud Pública de Harvard analizaron durante décadas la alimentación de más de 100 mil personas y detectaron que quienes consumían palta regularmente presentaban menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y coronarias, especialmente cuando reemplazaban grasas menos saludables como manteca o productos ultraprocesados.
Según la Clínica Mayo, la fibra y las grasas saludables presentes en la palta pueden ayudar a mejorar el colesterol HDL —conocido como “bueno”— y favorecer un perfil lipídico más saludable.
Además, los expertos destacan que sus grasas monoinsaturadas y antioxidantes ayudan a reducir el estrés oxidativo y ciertos marcadores inflamatorios relacionados con enfermedades cardiovasculares, digestivas y articulares.
Gracias a su contenido de agua y fibra, la palta también puede favorecer el tránsito intestinal y colaborar con el funcionamiento del sistema digestivo. Instituciones de nutrición europeas remarcan que su consumo regular puede ser útil para prevenir el estreñimiento.
Finalmente, la Fundación Española de la Nutrición señala que la vitamina B6 presente en la palta cumple funciones importantes en el sistema nervioso, el cerebro y las defensas del organismo.
Aunque se trata de un alimento nutritivo, los especialistas recuerdan que también posee una alta densidad calórica. Por eso recomiendan consumirla en cantidades moderadas y dentro de una alimentación equilibrada. También advierten que las personas con insuficiencia renal avanzada deberían controlar su ingesta debido a su elevado contenido de potasio.
Con base en La Nación/GDA