Aunque suele asociarse la diabetes tipo 1 y la diabetes tipo 2 con el sobrepeso, en algunos casos ocurre lo contrario: hay personas que presentan bajo peso y necesitan aumentarlo sin desestabilizar los niveles de glucosa. En estos escenarios, el desafío no es solo sumar calorías, sino hacerlo de forma controlada y sostenida.
Los especialistas coinciden en que el objetivo principal es alcanzar un peso saludable sin comprometer el control metabólico. Para eso, la alimentación debe planificarse con precisión, tanto en la calidad de los alimentos como en la frecuencia de las comidas.
Una de las recomendaciones más habituales es fraccionar la ingesta diaria. En lugar de tres comidas principales, se sugiere distribuir la alimentación en varias porciones a lo largo del día, lo que ayuda a evitar picos bruscos de glucosa.
Este enfoque suele incluir entre cinco y seis comidas o refrigerios diarios, combinando proteínas, grasas saludables y carbohidratos de calidad. La clave está en aumentar el aporte calórico sin recurrir a productos ultraprocesados o con azúcares simples, que pueden generar descompensaciones.
Para lograr ese equilibrio, los expertos recomiendan centrarse en alimentos con alta densidad nutricional. Entre ellos se destacan:
- Proteínas: carnes magras, huevos, legumbres y derivados de soja.
- Grasas saludables: aceite de oliva, frutos secos, semillas y pescados grasos.
- Lácteos enteros: leche, yogur natural y distintos tipos de queso.
- Carbohidratos complejos: cereales integrales, verduras con almidón y frutas.
En algunos casos, cuando la alimentación no alcanza para cubrir los requerimientos energéticos, pueden incorporarse suplementos como proteínas en polvo, siempre bajo supervisión profesional.
Los refrigerios cumplen un rol clave en este esquema. Algunas combinaciones frecuentes incluyen yogur con semillas, pan integral con aguacate, frutas con frutos secos o verduras con hummus. Estas opciones permiten sumar calorías sin generar grandes variaciones en el azúcar en sangre.
El rol del ejercicio y el control médico
El aumento de peso no depende solo de la alimentación. Incorporar ejercicios de fuerza y resistencia puede favorecer el desarrollo de masa muscular, lo que mejora la composición corporal y la salud metabólica. Al mismo tiempo, cualquier cambio en la dieta debe ir acompañado de controles regulares de glucosa. El seguimiento médico permite ajustar tanto la alimentación como la medicación, especialmente si existen otras condiciones asociadas, como enfermedad renal o riesgo cardiovascular.
Subir de peso con diabetes implica encontrar un punto de equilibrio: aportar más energía al cuerpo sin perder estabilidad en los niveles de glucosa. Por eso, más que una dieta puntual, se trata de una estrategia personalizada que combina planificación, monitoreo y acompañamiento profesional.
Con base en El Tiempo/GDA
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