Un estudio de Harvard analiza cómo el vínculo entre hermanos influye en la salud mental en la adultez

Una investigación que siguió a más de 5.800 adolescentes durante casi dos décadas encontró asociaciones entre el afecto fraterno y variables como el sueño, el optimismo y la salud mental en la vida adulta.

Hermanos. Foto: Pixabay
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Un estudio publicado en 2025 por investigadores de la Universidad de Harvard analizó a más de 5.800 adolescentes durante aproximadamente 20 años para indagar cómo la relación entre hermanos puede incidir en la salud y el bienestar en la adultez.

Los resultados identificaron asociaciones entre el vínculo fraterno en la adolescencia y aspectos como la calidad del sueño, el optimismo y la salud mental en etapas posteriores de la vida.

La relación entre hermanos, que comienza en la infancia y se desarrolla en distintos contextos, suele alternar entre la cercanía y el conflicto. Aunque muchas veces se la percibe como un vínculo cotidiano, diversas investigaciones han señalado su impacto a largo plazo en el desarrollo emocional y social.

Hermanos. Foto: Pixabay
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El trabajo, publicado en la revista Social Science & Medicine, siguió a miles de adolescentes durante dos décadas. Entre sus hallazgos, se observó que quienes expresaron mayor afecto hacia sus hermanos durante la adolescencia reportaron, años después, mejor calidad de sueño y niveles más altos de optimismo. A su vez, quienes indicaron haber recibido mayor afecto mostraron menores niveles de ansiedad y depresión en la adultez.

Los investigadores distinguieron entre dos dimensiones del vínculo: el afecto expresado y el percibido. Mientras el primero se asocia con una visión más optimista y con indicadores generales de bienestar, el segundo tiene una relación más directa con la salud mental.

Un vínculo duradero y menos estudiado

La relación entre hermanos suele extenderse durante más tiempo que otros vínculos familiares. En muchos casos, comienza en la infancia y se mantiene a lo largo de toda la vida, lo que la convierte en una de las relaciones más duraderas.

Sin embargo, según un artículo de 2022 de la Asociación Americana de Psicología, este vínculo ha recibido menos atención que otras relaciones familiares, como la de padres e hijos. En ese documento se cita a la investigadora Susan McHale, quien señala: “Los hermanos son la relación más duradera de la mayoría de las personas, lo cual significa que pueden entenderte de maneras en que otros no pueden”.

Hermanos. Foto: Pixabay
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Datos relevados en Estados Unidos indican que más niños crecen con al menos un hermano que con un padre presente en el hogar. Además, estudios sobre uso del tiempo muestran que los niños pasan más horas con sus hermanos que con otras personas fuera del ámbito escolar.

Una revisión publicada en Clinical Child and Family Psychology Review sostiene que la relación fraterna puede influir en múltiples aspectos del desarrollo. Según sus autores, se trata de “una fuerza motriz en la competencia y el éxito de una persona en la escuela, con los pares y en las relaciones románticas, así como en sus dificultades con la autoestima, la depresión y los comportamientos de riesgo”.

Más allá de los conflictos

Las investigaciones coinciden en que los conflictos visibles entre hermanos, como discusiones o rivalidades, no explican por sí solos los efectos de este vínculo. Factores como el apoyo emocional, la confianza y la calidad del afecto parecen tener mayor incidencia en el desarrollo individual.

También se han documentado efectos negativos. Un estudio de 2018 publicado en Journal of Youth and Adolescence, que analizó a 196 pares de hermanos durante tres años, encontró que la agresión relacional en el entorno familiar se asocia con síntomas depresivos, conductas de riesgo y baja autoestima.

Otros estudios longitudinales han señalado que relaciones negativas en la adolescencia pueden vincularse, décadas después, con una mayor probabilidad de depresión y consumo de sustancias en la adultez.

Estrategias para fortalecer el vínculo

Diversas revisiones académicas coinciden en que la relación entre hermanos puede modificarse con el tiempo. Entre las estrategias que se proponen para mejorarla se encuentran revisar los roles familiares que suelen reproducirse en la adultez, expresar afecto y reconocimiento de manera explícita, y aprovechar momentos de transición —como mudanzas o cambios familiares— para redefinir el vínculo.

También se destaca la importancia de no esperar a situaciones críticas para retomar el contacto y de abordar conflictos pendientes. Investigaciones en adultos mayores indican que los conflictos no resueltos y la percepción de favoritismo parental pueden asociarse con mayores niveles de ansiedad, depresión y soledad.

En conjunto, la evidencia sugiere que el vínculo entre hermanos, más allá de su aparente cotidianeidad, puede tener un papel relevante en la salud y el bienestar a lo largo de la vida.

En base a La Nación/GDA

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