Alrededor del 1% de la población puede atravesar episodios de psicosis a lo largo de su vida, y dentro de estos cuadros, la esquizofrenia se posiciona como una de las afecciones más complejas. Se trata de un trastorno que no solo altera la percepción de la realidad, sino que también tiene consecuencias profundas en la vida cotidiana de quienes lo padecen.
Un caso recogido por Europa Press Salud ilustra este impacto. Juan —nombre ficticio— comenzó a experimentar síntomas a los 31 años. Tras dos brotes psicóticos que derivaron en su hospitalización, logró estabilizarse con medicación, aunque aún convive con ideas de persecución. Antes de la enfermedad trabajaba como maestro y vivía de forma independiente; hoy reside con sus padres y enfrenta dificultades para retomar su vida laboral.
Qué ocurre durante un brote psicótico
Según Luis Gutiérrez Rojas, miembro de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental, la esquizofrenia se caracteriza por episodios en los que se pierde el contacto con la realidad. Durante estos brotes pueden aparecer:
- Delirios: creencias distorsionadas, como sentirse perseguido o vigilado.
- Alucinaciones: especialmente auditivas, con voces que pueden resultar amenazantes o críticas.
- Conductas desorganizadas: respuestas confusas o incoherentes frente al entorno.
En estos momentos, la persona no tiene control sobre lo que le ocurre, lo que hace fundamental un abordaje basado en la comprensión y la empatía.
Entre medio de los episodios agudos, muchos pacientes presentan lo que se conoce como síntomas negativos: apatía, aislamiento social y dificultades cognitivas. Estos aspectos suelen pasar más desapercibidos, pero son los que más afectan la autonomía. A esto se suma el peso del estigma social, en palabras de Juan: "la gente piensa que sos peligroso".
Los especialistas insisten en que esta percepción no se corresponde con la realidad: la mayoría de las personas con esquizofrenia no es violenta y, con tratamiento adecuado, puede mejorar significativamente su calidad de vida.
Factores de riesgo y aparición de la esquizofrenia
La esquizofrenia tiene un componente biológico importante, con influencia genética, y suele manifestarse en la juventud, alrededor de los 18 años. Sin embargo, también intervienen factores ambientales, como complicaciones durante el embarazo o el parto, experiencias de estrés o trauma y consumo de sustancias, especialmente cannabis en personas predispuestas.
El abordaje se basa en medicación antipsicótica, que ayuda a controlar los síntomas; psicoeducación, para que el paciente comprenda su condición; y hábitos saludables, fundamentales para el bienestar general. En este último punto, los expertos advierten sobre la alta prevalencia de tabaquismo y otros factores que pueden afectar la salud física. De hecho, la esperanza de vida puede reducirse significativamente si no se abordan estos aspectos.
Si bien existen tratamientos eficaces para reducir recaídas, uno de los mayores retos sigue siendo la inclusión social. Derribar prejuicios y promover una mirada más informada resulta clave para mejorar la calidad de vida de quienes viven con esquizofrenia. Comprender que se trata de una enfermedad —y no de una elección o un rasgo de personalidad— es un paso necesario para construir entornos más empáticos y accesibles.
Con base en El Tiempo/GDA