Prepararse para una cirugía no solo implica estudios médicos y cuidados físicos. Una investigación realizada en España encontró que trabajar la salud mental antes de una operación de columna puede favorecer la recuperación posterior y reducir el impacto que el dolor tiene sobre la vida cotidiana.
El estudio fue desarrollado por un equipo multidisciplinario del Hospital del Mar de Barcelona y sus resultados fueron publicados en la revista científica European Journal of Pain. Los investigadores analizaron el efecto de incorporar terapia psicológica antes de una intervención por enfermedad degenerativa de la columna lumbar.
Utilizaron la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), un enfoque que busca fortalecer la flexibilidad psicológica. En lugar de intentar eliminar pensamientos o emociones difíciles, esta terapia ayuda a desarrollar estrategias para convivir con ellos de una manera más adaptativa.
El trabajo incluyó a 54 pacientes que finalmente fueron operados. De ellos, 26 recibieron ocho sesiones grupales de Terapia de Aceptación y Compromiso antes de la cirugía. El resto continuó únicamente con el tratamiento habitual, basado en controles médicos y las medidas terapéuticas convencionales.
Los pacientes que recibieron apoyo psicológico mostraron mejores resultados durante la recuperación. Según los investigadores, presentaron:
- Un 30 % más de mejoría en la recuperación funcional y en la discapacidad.
- Un 20 % menos de ansiedad y depresión en comparación con quienes solo recibieron el tratamiento habitual.
- Menor miedo al movimiento.
- Menor tendencia a interpretar el dolor de forma catastrófica.
- Menor interferencia del dolor en las actividades diarias.
- El dolor no desapareció, pero afectó menos la vida diaria
Uno de los hallazgos más relevantes fue que la terapia no disminuyó la intensidad del dolor después de la operación. Sin embargo, sí logró que ese dolor tuviera un impacto significativamente menor sobre la calidad de vida de los pacientes.
En otras palabras, aunque el nivel de dolor fuera similar, quienes habían recibido la intervención psicológica podían desenvolverse mejor en sus actividades cotidianas. Además, los beneficios se mantuvieron durante todo el período de seguimiento realizado por el equipo investigador.
Los autores destacan que este trabajo representa un enfoque novedoso en España y refuerza la importancia de considerar los aspectos psicológicos dentro de la preparación para una cirugía.
Los resultados sugieren que fortalecer herramientas como la aceptación, la adaptación emocional y el manejo del estrés antes de una intervención puede traducirse en una recuperación funcional más favorable, aun cuando el dolor físico no desaparezca por completo.
Con base en El Tiempo/GDA
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