¿Por qué cuesta tanto hacer amigos en la adultez? Expertos explican qué cambia con los años

Las responsabilidades, la falta de tiempo y la pérdida de espacios de encuentro hacen que construir nuevas amistades sea más difícil en la vida adulta.

Amigos juego reunión
Amigos juegan un juego de mesa.
Foto: Magnific.

La amistad es mucho más que compartir momentos. Es un vínculo afectivo y voluntario basado en la confianza, el respeto y el apoyo mutuo, que con el tiempo puede convertirse en una parte importante de la vida de una persona.

Sin embargo, hacer nuevos amigos parece resultar más sencillo durante la infancia y la adolescencia que en la adultez. A medida que pasan los años, las obligaciones laborales, familiares y personales ocupan buena parte del tiempo disponible y dejan menos espacio para generar vínculos.

Uno de los factores que explica esta diferencia es el tiempo necesario para construir una amistad. Un estudio del genetista y cronobiólogo Jeffrey Hall estimó que hacen falta unas 200 horas para desarrollar una relación de amistad. Estos cálculos se vinculan además con los planteos del antropólogo británico Robin Dunbar, quien estableció en 150 el número de conexiones sociales significativas que una persona puede mantener.

Cuando desaparecen los espacios para encontrarse

La socióloga y profesora de la Universidad de Barcelona Sandra Escapa sostiene que la amistad pierde parte de la estructura que la favorecía durante la juventud.

Durante la etapa escolar y universitaria existen encuentros frecuentes, espacios compartidos y oportunidades de relacionarse de manera espontánea. Esas condiciones facilitan que las personas se conozcan y que los vínculos se consoliden con el tiempo.

En la adultez, en cambio, esa dinámica se modifica. Las jornadas laborales extensas, los desplazamientos, las tareas de cuidado y los cambios de vivienda pueden reducir considerablemente las oportunidades de encontrarse con otras personas de manera habitual.

Amistad.
Amistad.
Foto: Canva.

Escapa plantea que los vínculos estrechos necesitan cercanía, encuentros reiterados y espacios en los que las personas puedan relacionarse con cierta naturalidad. La escuela y la universidad ofrecen esas condiciones casi sin que sea necesario planificarlas, mientras que en la adultez muchas de ellas desaparecen.

Además, a diferencia de otros vínculos, la amistad no cuenta con una estructura formal que obligue a sostenerla. No existen compromisos legales o institucionales equivalentes a los que puede haber en una pareja o un matrimonio.

Por eso, cuando el tiempo escasea, la amistad puede quedar relegada frente a otras responsabilidades. Escapa señala que difícilmente alguien solicite un día libre en el trabajo para atender una necesidad de un amigo, una situación que muestra cómo este vínculo puede quedar en segundo plano frente a las obligaciones cotidianas.

La amistad también cambia con la edad

El psicólogo clínico y psicoanalista José Ramón Ubieto, autor del libro Soledades digitales, también relaciona esta dificultad con los cambios propios de cada etapa de la vida.

Durante la infancia y la adolescencia, el grupo de pares tiene un papel central. Es una etapa de descubrimiento, juego y aprendizaje en la que las personas construyen parte de su manera de entender el mundo a partir de la relación con otros.

Vínculos. Los expertos sostienen que el mundo de relación, las amistades, adquieren especial relevancia en esta nueva etapa de la vida.

En la juventud, los amigos continúan teniendo un lugar importante, pero al llegar a la adultez las prioridades suelen modificarse. Los vínculos pueden volverse más selectivos y el tiempo disponible tiende a concentrarse en el trabajo, la pareja, la familia y otras responsabilidades.

A esto se suma otro aspecto señalado por Escapa: buena parte de la sociabilidad urbana se desarrolla actualmente en lugares donde es necesario consumir, como bares, terrazas o restaurantes. De este modo, encontrarse con otras personas puede implicar también un gasto, lo que añade otra dificultad a la hora de sostener una vida social activa.

Aun así, que hacer amigos sea más difícil en la adultez no significa que sea imposible. Las nuevas etapas de la vida también pueden generar oportunidades para conocer personas y construir vínculos significativos, aunque las condiciones para que eso ocurra sean diferentes de las que existían durante la infancia o la adolescencia.

En base a El Tiempo/GDA

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