Postergar tareas, aplazar proyectos y esperar a tener ganas para empezar son situaciones frecuentes. Aunque dejar algo para más adelante puede generar alivio momentáneo, cuando se convierte en un hábito puede aumentar el malestar y hacer que las obligaciones pendientes parezcan cada vez más difíciles de resolver.
Detrás de esa dificultad para ponerse en marcha puede haber distintos factores, entre ellos el cansancio, el estrés o el malestar emocional. En un video publicado en TikTok, el psiquiatra Fernando Mora compartió cinco enseñanzas de la terapia conductual que pueden ayudar a recuperar la iniciativa y salir de ese estado de bloqueo.
La propuesta consiste en dejar de esperar el momento perfecto para actuar y comenzar con pequeños cambios que permitan recuperar, progresivamente, la rutina y la conexión con las actividades cotidianas. A continuación, cinco consejos para superar el bloqueo emocional.
- No esperes a tener ganas para empezar. Esperar a sentirse motivado antes de comenzar una tarea puede convertirse en un obstáculo. En ocasiones, la motivación no aparece de antemano, sino que surge mientras se realiza una actividad. Por eso, en lugar de esperar a tener energía o entusiasmo, puede ser útil dar el primer paso, incluso si es pequeño. Abrir un documento, ordenar una parte de la casa o dedicar cinco minutos a un proyecto pendiente son formas de empezar sin exigirse resolverlo todo de una vez.
- Volvé a conectar con los demás y con tu entorno. Cuando una persona atraviesa un período de desánimo, puede tender a alejarse de sus vínculos y abandonar actividades que antes disfrutaba. Sin embargo, ese aislamiento puede profundizar la sensación de desconexión. Retomar el contacto con amigos o familiares, salir a caminar o recuperar una actividad placentera son algunas maneras de volver a incorporar experiencias cotidianas. No es necesario realizar grandes planes: un encuentro breve o una conversación pueden ser un primer paso.
- Empezá por acciones pequeñas y repetilas. Ante una lista extensa de obligaciones, intentar resolver todo de una vez puede resultar abrumador. Dividir las tareas en objetivos concretos y alcanzables ayuda a reducir esa sensación y permite reconocer los avances. En lugar de proponerse terminar un proyecto completo, por ejemplo, se puede comenzar por organizar las ideas o trabajar durante un período breve.
- Recuperá una estructura mínima. Cuando se pierde el ritmo habitual, las actividades pueden acumularse y resultar más difíciles de organizar. Establecer algunos puntos de referencia durante el día puede ayudar a recuperar cierta estabilidad. No se trata de imponer una agenda rígida ni de cumplir con todo a la perfección, sino de construir una estructura realista que se adapte a las posibilidades de cada persona.
- Priorizá lo que tiene sentido para vos. Identificar qué actividades resultan significativas y cuáles consumen energía sin aportar demasiado puede ayudar a organizar mejor el tiempo y establecer objetivos más acordes con las propias necesidades.
Estos consejos pueden servir para afrontar períodos de desmotivación y retomar gradualmente las actividades cotidianas. Sin embargo, no todo bloqueo emocional se explica por la procrastinación ni se resuelve únicamente con fuerza de voluntad y organización.
Si la falta de energía, el desánimo o las dificultades para realizar tareas cotidianas persisten, interfieren con el trabajo o los vínculos, o se acompañan de otros síntomas, es importante consultar con un profesional de la salud mental. El objetivo no es exigirse estar motivado todo el tiempo, sino encontrar formas posibles de volver a ponerse en movimiento, respetar los propios límites y reconocer cuándo se necesita apoyo.
Con base en La Nación/GDA