El hábito que podría reducir la ansiedad y la depresión en jóvenes, según un estudio

La investigación siguió durante un año a estudiantes de entre 18 y 35 años y encontró que la regularidad del ejercicio se vinculó más con la salud mental que su intensidad o duración.

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Mujer sufre una crisis de ansiedad.
Foto: Freepik.

La práctica habitual de ejercicio físico se asocia con un menor riesgo posterior de ansiedad y depresión entre los adultos jóvenes, según una investigación realizada por científicos de la Universidad de Ciencias Aplicadas del Oeste de Noruega y publicada en la revista PLOS One.

El estudio siguió a 10.460 estudiantes de entre 18 y 35 años y analizó sus hábitos de actividad física para luego compararlos con la aparición de trastornos mentales comunes. Uno de los principales hallazgos fue que la frecuencia con la que se hacía ejercicio mostró una relación más consistente con la salud mental que la intensidad o la duración de las sesiones.

Los investigadores señalaron que los trastornos mentales comunes se encuentran entre las principales causas de discapacidad entre los adultos jóvenes a nivel mundial. También remarcaron que el pasaje por la educación superior puede ser una etapa especialmente vulnerable, por lo que resulta relevante identificar factores que puedan modificarse y que contribuyan a proteger la salud mental.

Un año de seguimiento

La investigación tuvo un carácter prospectivo e incluyó a 10.460 estudiantes de tiempo completo, de entre 18 y 35 años. Al comienzo, los participantes respondieron cuestionarios sobre la frecuencia, la intensidad y la duración del ejercicio, además de indicar la cantidad total de horas semanales que destinaban a esta actividad.

Un año después, completaron un instrumento de diagnóstico autoadministrado para evaluar la presencia de ansiedad, depresión y otros trastornos mentales comunes.

A partir de esos datos, los científicos analizaron si los hábitos de ejercicio registrados al inicio podían relacionarse con los resultados posteriores en materia de salud mental.

Los resultados mostraron que los niveles más bajos de ejercicio físico se asociaron con un mayor riesgo de presentar trastornos mentales comunes clínicamente definidos un año más tarde.

Mujer con depresión
Mujer con depresión
Foto: Freepik (generada con inteligencia artificial)

La frecuencia fue una de las claves

La relación más consistente apareció en la frecuencia del ejercicio, por encima de su intensidad o duración. Sin embargo, el estudio también encontró algunas diferencias entre hombres y mujeres en las variables analizadas.

En las mujeres, una menor intensidad del ejercicio se vinculó con un mayor riesgo de ansiedad y depresión. En los hombres, en cambio, una menor duración semanal de la actividad apareció como un factor de riesgo más relevante.

Además, la probabilidad de presentar trastornos mentales comunes disminuyó a medida que aumentó la cantidad total de ejercicio semanal, hasta aproximadamente las 10 horas.

Los resultados también respaldaron la recomendación de la Organización Mundial de la Salud de realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada a vigorosa.

Los autores concluyeron que los estudiantes que mantienen una práctica regular de ejercicio presentan un menor riesgo de desarrollar trastornos mentales comunes con el paso del tiempo.

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Joven con ansiedad.
Foto: Freepik.

Actividad física en la vida estudiantil

A partir de los resultados, los investigadores plantearon la importancia de facilitar la incorporación habitual de actividad física en los ámbitos educativos, en lugar de poner el foco exclusivamente en sesiones prolongadas o de alta intensidad.

Según señalaron, integrar el ejercicio de una manera natural y accesible en la vida de los estudiantes puede favorecer una mejor salud mental. En ese sentido, consideraron que promover la actividad física debería formar parte de un entorno educativo saludable.

En base a El Tiempo/GDA

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