Claves para combatir la ansiedad y la depresión con actividad física: qué ejercicios ayudan

Caminar, trotar, andar en bicicleta o practicar yoga son algunas de las actividades que pueden ayudar a reducir los síntomas de ansiedad, depresión y estrés y mejorar el bienestar.

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Foto: Unsplash.

El aumento del estrés, la ansiedad y la depresión se ha acentuado en distintos lugares del mundo. Según informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la prevalencia mundial de ansiedad y depresión aumentó un 25% en los últimos tres años. La entidad estima además que alrededor de 280 millones de personas viven con depresión y 301 millones con un trastorno de ansiedad.

En las Américas, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) señala que, desde 2019, los trastornos depresivos graves aumentaron un 35% y los trastornos de ansiedad, un 32%.

Entre los factores relacionados con este incremento aparecen el aislamiento social, la soledad, el miedo a las enfermedades y las preocupaciones financieras que se intensificaron durante la pandemia. Para el psicólogo deportivo Pablo Sucarrat, la ansiedad también está relacionada con el ritmo de vida actual.

Frente a este escenario, la actividad física puede ser una herramienta para mejorar el bienestar. La OMS señala que el ejercicio tiene beneficios físicos, mentales y emocionales y puede ayudar a reducir algunos síntomas de depresión, ansiedad y estrés.

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¿Qué ocurre en el cuerpo cuando hacemos ejercicio?

La psicóloga deportiva y docente argentina Silvina Beckmann sostiene que la actividad física favorece las funciones cognitivas y genera sensaciones de bienestar que pueden repercutir en diferentes áreas de la vida.

Además, mantener una actividad deportiva puede contribuir a mejorar la relación con otras personas y con la propia imagen, y favorecer la autoestima, la aceptación y la sensación de armonía interior.

Sucarrat explica que durante el ejercicio el cerebro libera sustancias como dopamina, noradrenalina y endorfinas, asociadas con sensaciones de satisfacción y bienestar. Por eso, para algunas personas la actividad física puede convertirse en una herramienta para modificar la rutina y afrontar determinadas situaciones relacionadas con el estrés o la ansiedad.

Sin embargo, el ejercicio no reemplaza otros tratamientos. En el caso de la depresión, puede formar parte del abordaje, pero algunos pacientes también pueden necesitar medicación y acompañamiento de profesionales de la salud mental.

¿Cómo encontrar la motivación para hacer ejercicio?

Cuando la actividad física no forma parte de la rutina, uno de los principales obstáculos es encontrar la motivación necesaria para comenzar y sostenerla.

Sucarrat señala que puede existir una motivación externa o interna. Puede estar relacionada con la estética, el bienestar o el deseo de mejorar la salud.

La psicóloga deportiva española Elena Ferrer recomienda elegir una actividad que resulte agradable y establecer objetivos realistas. De esta manera, se pueden evitar expectativas excesivas que terminen generando frustración o culpa.

La Clínica Mayo también propone buscar apoyo de profesionales de la salud mental, evitar pensar en el ejercicio como una obligación y anticiparse a posibles obstáculos o interrupciones.

Para empezar, Sucarrat recomienda rutinas simples y posibles de sostener, como caminatas de 15 a 20 minutos. La actividad no necesariamente debe implicar gastos económicos y puede realizarse desde casa o en espacios cercanos.

Personas caminan para realizar ejercicio físico.
Personas caminan para realizar ejercicio físico.
Foto: Freepik.

¿Qué ejercicios se pueden hacer?

Sucarrat recomienda a los adultos realizar actividad física al menos tres veces por semana, con sesiones que superen los 40 minutos. En el caso de los niños, plantea una frecuencia de cuatro veces por semana.

Por su parte, el fisioterapeuta José Carlos Hernández Soto recomienda entre 150 y 300 minutos de actividad aeróbica semanal, combinando ejercicio moderado y vigoroso.

No es necesario practicar un deporte estructurado. Entre las opciones se encuentran caminar, trotar o andar en bicicleta, además de actividades sencillas como subir por las escaleras en lugar de utilizar el ascensor.

También se recomienda combinar ejercicios que estimulen el sistema cardiovascular con actividades de fuerza para trabajar el sistema musculoesquelético.

El yoga y la meditación son otras alternativas que pueden contribuir al control del dolor, ayudar a calmar el sistema nervioso y favorecer la relajación muscular.

En un contexto de aumento de los problemas relacionados con la salud mental, incorporar movimiento a la vida cotidiana puede ser una herramienta para cuidar el bienestar físico y emocional.
En base a El Tiempo/GDA

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