Marco Aurelio: "La felicidad de los que quieren ser populares depende de los demás"

El filósofo estoico propone en su diario Meditaciones que la felicidad no es algo que pueda sostenerse si se busca en lugar inadecuados. Es más un estado mental al que solo se puede acceder de una manera única.

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Marco Aurelio, filósofo estoico.
Foto: Inue Universidad.

En su obra más reconocida, Meditaciones, el emperador romano y filósofo estoico, Marco Aurelio, traslada los principios fundamentales del estoicismo a la práctica diaria. Meditaciones era el diario personal de Aurelio, escrito entre los años 161-180 d.C. Allí aborda temas relacionados al dominio interior, la aceptación del destino, la brevedad de la vida, la virtud, y la calma ante la adversidad.

Una de las columnas vertebrales del texto de Aurelio es el concepto de felicidad, analizado desde múltiples perspectivas: "La felicidad de los que quieren ser populares depende de los demás. La felicidad de los que buscan placer fluctúa con el humor que está fuera de su control. Sin embargo, la felicidad de los sabios viene de sus actos".

Dentro del pensamiento estoico, que conlleva una visión integrada del universo que se rige por un orden particular, Aurelio propone discernir entre aquello que se puede controlar, y lo que no, con el objetivo último de alcanzar una vida más plena.

La fragilidad y el peligro de la validación externa

A través de esa potente frase, Aurelio demuestra que la búsqueda de la felicidad no debe estar afuera, sino dentro de nosotros. Si la felicidad depende de factores externos, ya sea de personas o situaciones, se ve constantemente amenazada. Mientras que si la felicidad surge de una introspección profunda, siempre se podrá encontrar su propósito para mantenerla.

La validación externa requiere estar con la mirada en la otredad. Y es esa misma otredad la que es incontrolable y causa múltiples frustraciones. A nadie le gusta que las cosas no salgan como lo planeado, pero la clave está en la preparación mental para enfrentar las adversidades, y esa es la enseñanza más grande que dejó Aurelio: "Elimina la opinión y eliminarás el 'estoy dañado'. Elimina el 'estoy dañado' y eliminarás el daño".

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Foto: Unsplash.

La felicidad está en un solo lugar

En esta línea, el filósofo estoico resalta que la verdadera felicidad proviene de las acciones propias y la actitud con la que se sobrellevan distintas situaciones. Nadie más que uno puede comprender cómo una circunstancia nos afecta de cierto modo u otro. De ahí que la opinión ajena poco vale cuando se trata de sensaciones y fuerzas tan potentes como la felicidad y el odio.

Como explica la neurocientífica española Ana Ibáñez, la felicidad es una de las grandes fuerzas que guía el comportamiento humano. Pero hay que saber dominarlo: "Para que nuestro cerebro busque felicidad, primero tiene que estar en calma el otro cerebro, tiene que sentirse que no está amenazado".

Juntando la filosofía y la neurociencia, claro está que la única manera de encontrar la felicidad es trabajando en el bienestar propio. En detenerse y mirar adentro, como sintetiza Aurelio: "En resumen: todo lo del cuerpo, un río; lo del alma, sueño y humo; la vida, una guerra y un exilio. ¿Qué puede, pues, servirnos de guía? Una sola y única cosa: la filosofía".

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