¿Te imaginás una vida en la que la ansiedad sea tu aliada? Una en la que, en lugar de paralizarte o llevarte al pánico, te ayude a anticiparte, mejorar tu rendimiento y encontrar soluciones. Para el psicólogo somático y yoga terapeuta Antonio Sausys, ese cambio de enfoque no solo es posible: también es más realista que intentar eliminar la ansiedad por completo. Sobre esa idea se basa su nuevo programa.
“Los seres humanos no estaríamos donde estamos si no hubiera sido por gente ansiosa. Si no hubieran sido ansiosos los que empezaron a manejar el fuego después de ver a un par de amigos quemándose, aún no sabríamos cómo hacerlo. La ansiedad nos ayuda a estar preparados. El problema es cuando se desregula y dirige el camino en vez de ser un apoyo”, expresó.
En el contexto actual, esa desregulación no es rara. La incertidumbre social, la inestabilidad económica, el cambio climático, la sobreinformación y el ritmo acelerado de la vida cotidiana hacen que muchas personas vivan en un estado de alerta constante. A esto se suma que el cerebro humano tiende a sobreestimar los peligros y subestimar los propios recursos, un terreno fértil para el miedo persistente, el estrés físico y el aislamiento social.
Entonces, ¿cómo mejorar nuestro vínculo con la ansiedad y aprender a regularla antes de que tome el control? Sausys —que también desarrolló un método basado en yoga para el alivio del duelo— propone combinar dos enfoques: la psicología somática y la yogaterapia.
Yoga y psicología al servicio de la ansiedad
La respiración refleja nuestro mundo interior: si es corta y agitada, significa que estamos estresados o con miedo; si es profunda, muestra que estamos relajados. Pero esto también aplica en sentido inverso: modificar la forma de respirar puede cambiar el estado mental. “En yoga decimos que, si uno quiere cambiar la naturaleza de su mente, debe aplicar el patrón de respiración adecuado a la emoción que quiere alcanzar”, señaló Sausys.
El primer paso, entonces, es interrumpir el flujo de pensamientos y conectar con la respiración. Sentir la inhalación y la exhalación, y recordar que no hay un peligro real, que la integridad física no está en riesgo. De eso se trata diferenciar la ansiedad del miedo: nadie se muere, todo está bien, la preocupación está en la mente.
En su programa, Sausys reúne técnicas de respiración para cambiar la naturaleza de la mente y otras de propiocepción (percepción del propio cuerpo) para identificar los síntomas con claridad. A su vez, ofrece ejercicios que fortalecen músculos donde se “aloja” la ansiedad, como aquellos que rodean las costillas, las piernas y los pies. “Se busca el grounding o enraizamiento; la capacidad de volver a apoyarse en la tierra y salir de ese estado de hipervigilancia y elevación de la energía de la mente”, explicó.
Además de diferenciar la ansiedad del miedo, es importante hacer algo al respecto. “La ansiedad es una alarma y, como el sonido que nos indica que no nos pusimos el cinturón de seguridad en el auto, si no le respondemos, aumenta”, sostuvo Sausys. Esa respuesta se enmarca en lo que él llama “los tres planes de contingencia”, uno basado en la práctica, otro en la perspectiva y el último en sacar algo bueno si la situación realmente sale mal.
Para aclarar lo anterior, puso el ejemplo de una persona que está ansiosa porque pronto dará una charla y cree que se olvidará de lo que tiene que decir. “Cada vez que aparece el pensamiento ansioso hay que recordar los planes de contingencia”, indicó. El plan práctico puede ser preparar una tarjeta o diapositiva con las ideas clave para mirarla rápidamente si pierde el hilo; el de la puesta en perspectiva, entender que un pequeño silencio o una pausa no necesariamente es un error e incluso puede hacer que la presentación se vea más reflexiva y natural.
El tercer plan de contingencia tiene que ver con la posibilidad de que, efectivamente, la persona no lo recuerde todo. En ese escenario, la idea sería pensar que aunque algo salga mal y olvide un punto, puede seguir adelante, agregarlo después si es necesario y usar la experiencia para mejorar su preparación en futuras charlas. En cualquier caso, hay soluciones. De nuevo: nadie se muere, todo está bien, la preocupación está en la mente.
Un programa para volver al orden
Según Sausys, el yoga puede ayudarnos como siempre lo hace: volviendo al orden. Resulta especialmente eficaz para regular la ansiedad porque actúa directamente sobre el sistema nervioso. Técnicas como la respiración por la fosa nasal izquierda, la retención consciente de la inhalación o la fijación de la mirada (trataka) ayudan a bajar la activación, interrumpir pensamientos repetitivos y recuperar claridad mental.
El objetivo es aprender a escuchar la ansiedad sin entrar en pánico, usar su energía para prepararnos mejor y seguir adelante con mayor presencia y resiliencia. Para lograrlo, el yogaterapeuta abrirá un grupo online especialmente para Uruguay: ‘Ansiedad, de enemiga a aliada usando yogaterapia’. Consistirá en cuatro sesiones; la primera de ellas el miércoles 15 de abril. Las inscripciones se realizan a través del link: https://lp.constantcontactpages.com/cu/h7XmU02/ansiedad.
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