Ansiedad funcional, estas son las señales silenciosas de un estrés constante que desgasta cuerpo y mente

Aunque quienes la padecen siguen cumpliendo con sus responsabilidades, viven en un estado de alerta permanente. Expertos advierten sobre sus síntomas, causas y consecuencias.

Ansiedad
Mujer sufre una crisis de ansiedad.
Foto: Freepik.

Hay personas que trabajan, estudian, cuidan de su familia y cumplen con todas sus obligaciones cotidianas. Desde afuera parecen manejarse sin dificultades. Sin embargo, puertas adentro conviven con una sensación constante de inquietud, como si algo pudiera salir mal en cualquier momento. A este fenómeno se lo conoce como ansiedad funcional, una forma de malestar que no necesariamente paraliza, pero que puede provocar un importante desgaste físico y emocional.

La preocupación por la salud mental ha cobrado cada vez más relevancia en los últimos años. Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 4,4 % de la población mundial vive con algún trastorno de ansiedad. A su vez, distintos relevamientos muestran un aumento de las dificultades vinculadas al bienestar emocional en diversos países.

Cuando la eficiencia oculta el malestar

Uno de los mayores desafíos de la ansiedad funcional es que suele pasar desapercibida. La psicóloga Ángela María Acevedo, docente universitaria, señala que frecuentemente se confunde con rasgos socialmente valorados, como la responsabilidad, el compromiso o la capacidad de rendir bajo presión.

La persona sigue respondiendo a las exigencias diarias, cumple con sus tareas e incluso puede destacarse por su desempeño. Sin embargo, sostiene una tensión interna constante que termina afectando tanto su cuerpo como sus emociones.

A diferencia de la ansiedad adaptativa, que aparece frente a una situación puntual y disminuye cuando el desafío termina, la ansiedad funcional mantiene al organismo en estado de anticipación permanente. Incluso en momentos de calma, la mente continúa proyectando posibles problemas, preocupaciones o escenarios negativos.

Por eso, descansar no siempre implica recuperarse. Muchas personas tienen dificultades para desconectarse, sienten que nunca bajan el ritmo y permanecen en una especie de alerta continua. Aunque no figura como un diagnóstico independiente en los manuales clínicos, los especialistas reconocen esta realidad como una forma de sufrimiento cotidiano que puede agravarse cuando se naturaliza.

Ansiedad
Joven con ansiedad.
Foto: Freepik.

Las causas detrás del estado de alerta permanente

Diversos factores de la vida actual contribuyen a sostener este nivel de activación emocional. La OMS ha advertido sobre el impacto que tienen las cargas laborales excesivas, la inseguridad laboral, la falta de control sobre las tareas y los ambientes de alta presión.

A esto se suman fenómenos cada vez más presentes en la vida cotidiana, como la hiperconectividad, la dificultad para desconectarse de dispositivos electrónicos, la comparación constante en redes sociales, la presión por alcanzar metas rápidamente y la incertidumbre económica.

Según Acevedo, en la consulta psicológica es frecuente encontrar personas que aseguran poder con todo, aunque viven agotadas, irritables y con la sensación de tener la mente acelerada durante gran parte del día. Esa aparente normalidad puede retrasar la búsqueda de ayuda hasta que el desgaste comienza a afectar distintas áreas de la vida.

Síntomas que suelen pasar inadvertidos

La ansiedad funcional puede manifestarse de múltiples maneras. Entre las señales más frecuentes aparecen la dificultad para concentrarse, la preocupación constante sin una causa claramente identificable, la irritabilidad, la tensión muscular, el cansancio persistente y los trastornos del sueño.

También es habitual sentir que la cabeza no descansa nunca o que siempre hay algo pendiente por resolver.

Uno de los aspectos que más dificulta reconocer el problema es la costumbre. Con el tiempo, algunas personas se acostumbran a vivir preocupadas, tensas o agotadas y dejan de interpretar esos síntomas como señales de alerta.

Las estadísticas internacionales muestran además que los trastornos de ansiedad afectan con mayor frecuencia a las mujeres. Los especialistas señalan que esto podría estar relacionado con la acumulación de responsabilidades laborales y familiares, así como con las exigencias derivadas de desempeñar múltiples roles de manera simultánea.

En jóvenes y adultos jóvenes, la presión por obtener resultados rápidos, compararse con otros y definir proyectos de vida en plazos cada vez más cortos también puede convertirse en una fuente permanente de estrés.

Ansiedad, trabajo
Mujer siente ansiedad en el trabajo mientras otros la señalan.
Foto: Freepik.

La importancia de intervenir a tiempo

Los expertos coinciden en que no todo cansancio ni toda preocupación implican un trastorno de ansiedad. Sin embargo, cuando la persona ya no consigue relajarse ni siquiera durante sus momentos de descanso, resulta importante prestar atención a lo que está ocurriendo.

Entre las recomendaciones para favorecer el bienestar emocional se encuentran mantener horarios regulares de sueño y alimentación, realizar actividad física de forma habitual, incorporar ejercicios de respiración o relajación y desarrollar prácticas de atención plena.

Asimismo, se aconseja establecer límites en el uso del celular, realizar pausas reales durante la jornada y evitar asumir como normal un estado permanente de tensión.

Cuando la sensación de alerta constante comienza a afectar el descanso, las relaciones personales, el rendimiento académico o laboral y la salud física, buscar apoyo profesional se vuelve fundamental.

Como destaca Acevedo, pedir ayuda no es una señal de debilidad, sino el reconocimiento de que vivir permanentemente en modo supervivencia no debería convertirse en la forma habitual de transitar la vida.

En base a El Tiempo/GDA

¿Encontraste un error?

Reportar

Temas relacionados

GDAAnsiedadsalud mental

Te puede interesar