Dime a qué hora duermes y te diré tu riesgo cardíaco: estudio identifica nuevos cinco tipos de sueño

¿Qué es el cronotipo de sueño? Diferencias entre personas madrugadoras y nocturnas y cómo influye el ritmo circadiano en la depresión y la salud del corazón, según la ciencia.

Bostezar.
Mujer bostezando en la cama.
Foto: Freepik.

Un estudio internacional identificó cinco cronotipos de sueño distintos a partir del análisis de imágenes cerebrales, cuestionarios y datos médicos de miles de adultos. Los resultados cuestionan la clasificación tradicional que divide a las personas únicamente entre madrugadoras y nocturnas, y sugieren que esa distinción no refleja la verdadera diversidad biológica del ritmo sueño-vigilia ni sus implicancias para la salud.

El cronotipo describe los momentos del día en los que una persona se siente de forma natural más despierta o con mayor necesidad de dormir dentro de un ciclo de 24 horas. Durante años, la investigación del sueño utilizó las categorías de “alondra” (madrugadora) y “búho” (nocturna) para explicar estos patrones. Sin embargo, estudios previos ya habían señalado que los cronotipos tardíos podían asociarse con resultados de salud menos favorables, aunque sin conclusiones consistentes.

Según los investigadores, los nuevos hallazgos ayudan a explicar esas inconsistencias al demostrar que los cronotipos tradicionales agrupan perfiles biológicos muy diferentes. En lugar de plantear si las personas nocturnas presentan mayor riesgo en general, los expertos proponen analizar qué tipos de noctámbulos son más vulnerables y por qué.

Insomnio,
Hombre mayor con insomnio.
Foto: Freepik.

Cinco subtipos de sueño con perfiles de salud distintos

Para llegar a estas conclusiones, el equipo analizó información de más de 27.000 adultos, combinando datos cerebrales, cuestionarios sobre hábitos de sueño y registros médicos, con el apoyo de herramientas de inteligencia artificial. El análisis permitió identificar cinco subtipos de cronotipo: tres asociados a personas nocturnas y dos a personas madrugadoras.

Entre los madrugadores, uno de los subgrupos mostró menos problemas de salud en general, mientras que el otro presentó una relación más estrecha con síntomas depresivos.

En el caso de las personas nocturnas, se distinguieron tres perfiles diferentes:

  1. Un grupo con mejores resultados en pruebas cognitivas, pero mayores dificultades para la regulación emocional.
  2. Otro con mayor tendencia a conductas de riesgo y a problemas cardiovasculares.
  3. Un tercer perfil con mayor propensión a la depresión, al tabaquismo y a un riesgo elevado de enfermedades cardíacas.

Los investigadores destacan que estos subtipos no se definen únicamente por la hora de acostarse o despertarse, sino que reflejan una interacción compleja entre factores genéticos, ambientales y de estilo de vida.

Hombre descansando.
Hombre descansando.
Foto. Freepik.

Desde esta perspectiva, ningún cronotipo puede considerarse de forma general como mejor o peor. Las fortalezas y los riesgos se distribuyen de manera diferente entre los cinco perfiles, lo que ayudaría a entender por qué un mismo horario de sueño no tiene los mismos efectos en todas las personas.

Los autores señalan que, en el contexto actual —marcado por el uso intensivo de tecnología y cambios en las rutinas—, los patrones de sueño son más diversos que nunca. Comprender esta diversidad biológica podría, a futuro, contribuir al desarrollo de enfoques más personalizados en materia de descanso, organización del trabajo y cuidado de la salud mental.

Como próximo paso, los investigadores planean analizar datos genéticos para determinar si estos subtipos de cronotipo tienen una base biológica presente desde el nacimiento.

Con base en El Tiempo/GDA

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