Despertarse a mitad de la noche es más común de lo que parece y estas son las razones según los científicos

Interrumpir el sueño ocasionalmente puede ser parte de los ciclos normales del descanso, pero cuando ocurre con frecuencia y dificulta volver a dormir puede afectar la salud física y mental.

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Imagen: Easy Peasy AI.

Son varios los factores que pueden interrumpir el sueño durante la noche y provocar despertares nocturnos. Entre ellos aparecen el estrés, la ansiedad, el uso excesivo de redes sociales y los pensamientos negativos, además de determinados hábitos cotidianos.

La alimentación también puede influir en la calidad del descanso. Algunos malos hábitos alimenticios pueden favorecer problemas como el reflujo, una molestia que puede dificultar el sueño y provocar interrupciones durante la madrugada.

Despertarse ocasionalmente durante la noche no necesariamente significa que exista un problema. Sin embargo, la situación puede volverse preocupante cuando los despertares son frecuentes, dificultan volver a dormir y terminan afectando la calidad del descanso. En esos casos, es recomendable consultar con un profesional de la salud.

La Clínica Mayo explica que despertarse en mitad de la noche puede formar parte del insomnio, un trastorno frecuente que también puede aparecer durante períodos de estrés. Los despertares nocturnos pueden ser especialmente problemáticos cuando la persona permanece despierta durante un tiempo prolongado y no consigue retomar el sueño.

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Foto: Unsplash.

¿Qué ocurre cuando dormimos mal?

La falta de un descanso adecuado puede tener consecuencias durante el día siguiente. Entre los efectos más frecuentes aparecen la irritabilidad, las dificultades para concentrarse, la falta de energía y la sensación de confusión mental.

Pero las consecuencias de un mal descanso no se limitan al cansancio. Dormir mal de manera habitual también puede repercutir sobre la salud física y mental y asociarse con distintos problemas de salud. Un estudio publicado en Health Data Science analizó información relacionada con el sueño de aproximadamente 88.461 adultos incluidos en la base de datos británica Biobank. Los investigadores encontraron una asociación entre un descanso deficiente y hasta 172 enfermedades, lo que refuerza la importancia de prestar atención a la calidad del sueño.

¿Cuántas veces es normal despertarse durante la noche?

La calidad del sueño no se percibe de la misma manera en todas las personas. Según la Fundación del Sueño de Estados Unidos, cada individuo puede valorar su descanso como bueno, malo o intermedio, y existen diferentes aspectos que permiten analizar cómo se duerme.

El sueño está compuesto por distintos ciclos y fases. Durante la noche, el cerebro atraviesa diferentes etapas antes de comenzar un nuevo ciclo, por lo que pueden producirse breves despertares que la persona ni siquiera recuerda al día siguiente.

En este sentido, algunos adultos pueden despertarse hasta dos veces por noche sin que necesariamente exista un trastorno del sueño, especialmente cuando esos episodios son muy breves y la persona vuelve a dormirse rápidamente.

La situación cambia cuando los despertares nocturnos dificultan volver a dormir o comienzan a repetirse con frecuencia. Si esto sucede de manera habitual, es conveniente consultar con un médico para determinar si existe alguna causa subyacente.

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"Prohibido" el celular en el dormitorio.
Foto: Commons.

Estrés, ansiedad y depresión también pueden afectar el sueño

Entre las causas psicológicas que pueden alterar el descanso se encuentran el estrés, la ansiedad y la depresión. Estas condiciones pueden favorecer la aparición de insomnio y hacer que resulte más difícil conciliar el sueño o permanecer dormido durante toda la noche.

La relación entre insomnio y depresión también ha sido estudiada. Según Johns Hopkins Medicine, las personas con insomnio pueden presentar un riesgo considerablemente mayor de desarrollar depresión, mientras que una proporción importante de quienes tienen depresión experimenta dificultades para conciliar o mantener el sueño.

Por eso, los problemas para dormir no deberían analizarse únicamente como una consecuencia del cansancio. Cuando el insomnio se mantiene en el tiempo, puede ser necesario evaluar tanto los hábitos de descanso como los factores físicos y psicológicos que podrían estar interviniendo.

El uso de redes sociales antes de dormir

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Dormir mal hace envejecer mucho.
Foto: Freepik.

Otro factor que puede alterar el patrón de sueño es el uso excesivo de dispositivos electrónicos y redes sociales antes de dormir. Revisar el celular, mirar contenido en redes o permanecer frente a una pantalla hasta poco antes de acostarse puede interferir con los procesos que preparan al organismo para el descanso. En particular, la exposición a la luz de las pantallas puede afectar los ritmos circadianos y la producción de melatonina, una hormona que participa en la regulación del ciclo sueño-vigilia.

Por eso, reducir el uso de dispositivos antes de acostarse puede formar parte de una estrategia para mejorar la higiene del sueño. Si, pese a modificar estos hábitos, los despertares durante la noche continúan siendo frecuentes o impiden recuperar el descanso, la consulta médica permite buscar la causa y determinar el tratamiento adecuado.

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