¿Dormís mal? El desorden de tu habitación podría estar afectando la calidad de tu descanso

Ropa acumulada, objetos fuera de lugar y superficies desordenadas pueden aumentar la carga mental al final del día y dificultar la relajación.

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Foto: Commons.

¿Alguna vez te preguntaste si los despertares nocturnos o las dificultades para conciliar el sueño pueden estar relacionados con el estado de tu dormitorio? Aunque mantener una habitación completamente impecable puede resultar difícil después de una jornada llena de obligaciones, algunos cambios sencillos pueden ayudar a crear un ambiente más tranquilo para dormir.

Una silla llena de ropa, platos sucios sobre la mesa de noche, papeles acumulados o una cama desordenada pueden sumar estímulos visuales justo cuando el organismo necesita comenzar a relajarse.

La relación entre orden y descanso ha sido estudiada desde la psicología y otras áreas vinculadas con el sueño. Una de las explicaciones plantea que un dormitorio despejado puede reducir la carga mental y la cantidad de estímulos que el cerebro debe procesar antes de acostarse.

¿Qué dice la psicología sobre el orden y el sueño?

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Una adecuada cantidad de magnesio en la alimentación contribuye a una mejor calidad de sueño.
Foto: Pexels.

Mantener el dormitorio ordenado puede contribuir a disminuir los estímulos visuales y facilitar un estado de mayor relajación antes de dormir. Según la psicóloga Ana Guerrero Braña, del Instituto Europeo de Psicología Positiva (IEPP), el entorno en el que descansamos puede favorecer la relajación o, por el contrario, sumar estímulos a un cerebro que ya llega cargado al final del día.

La especialista explica que un espacio organizado puede reducir la carga cognitiva, ya que el cerebro tiene menos información visual que procesar cuando llega el momento de descansar. “Un dormitorio ordenado reduce la carga cognitiva, el cerebro no tiene que procesar estímulos visuales y esto disminuye el cortisol y contribuye a la calma activando el sistema nervioso parasimpático”, afirma.

El cortisol, conocido como hormona del estrés, forma parte de los mecanismos que intervienen en la respuesta del organismo frente a diferentes situaciones. Por eso, un ambiente que favorezca la calma puede formar parte de una rutina saludable antes de dormir.

El desorden puede funcionar como un recordatorio de tareas pendientes

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Caos doméstico.
Foto: Freepik.

Ropa acumulada en una silla, cajones abiertos, papeles sobre una superficie o distintos objetos fuera de lugar no son necesariamente un problema por sí mismos. Sin embargo, para algunas personas pueden convertirse en estímulos asociados a tareas pendientes. Al observarlos al final del día, pueden aparecer pensamientos relacionados con lo que todavía falta hacer: guardar la ropa, ordenar los papeles, lavar los platos o resolver algún asunto pendiente.

Esta sensación puede dificultar la transición entre la actividad cotidiana y el momento de descanso, especialmente cuando la persona ya llega a la noche con una elevada carga mental. Por eso, ordenar algunos elementos antes de acostarse puede funcionar como una manera de marcar el cierre de las actividades del día.

¿Por qué un dormitorio ordenado puede favorecer el descanso?

Existen varios mecanismos que ayudan a explicar la relación entre orden del dormitorio y calidad del sueño:

  • Menor carga mental: un espacio despejado reduce la cantidad de información visual que el cerebro debe procesar cuando llega el momento de descansar.
  • Menos recordatorios de tareas pendientes: el desorden puede funcionar como un estímulo que recuerda actividades que todavía están sin resolver, favoreciendo pensamientos relacionados con las obligaciones.
  • Una señal de transición hacia el descanso: incorporar unos minutos de orden antes de acostarse puede convertirse en un ritual nocturno, ayudando a marcar el final de la jornada y el comienzo del período de descanso.
  • Un ambiente más tranquilo: reducir los objetos visibles y mantener las superficies despejadas puede contribuir a generar una sensación de mayor calma en el lugar destinado al sueño.

No hace falta una habitación perfecta para dormir mejor

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Foto: Commons.

El objetivo no es convertir el orden del dormitorio en una nueva obligación ni desarrollar una rutina de limpieza obsesiva. De hecho, intentar que cada objeto esté permanentemente en su lugar puede terminar generando más presión. La propuesta consiste en incorporar pequeños hábitos antes de dormir: guardar la ropa acumulada, retirar los platos, despejar la mesa de noche, ordenar algunos objetos o dejar preparada la habitación para el día siguiente.

Estos gestos pueden formar parte de una adecuada higiene del sueño, junto con otros hábitos que favorecen el descanso, como mantener horarios regulares y reducir los estímulos que dificultan la relajación. En definitiva, ordenar el dormitorio antes de dormir no garantiza por sí solo un sueño de mejor calidad, pero puede ayudar a crear un entorno con menos distracciones y recordatorios de tareas pendientes. Cuando se convierte en un hábito sencillo y sostenible, puede funcionar como una señal de cierre de la jornada y facilitar la transición hacia el descanso.

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