MASCARILLAS HIGIÉNICAS

¿Cuál es la mejor tela para hacer un tapabocas en casa?

Ministerio de Salud Pública y el Instituto Uruguayo de Normas Técnicas realizan ensayos con diferentes textiles accesibles

tapabocas casero
Los tapabocas deben confeccionarse con determinadas telas y en distintas capas para maximizar su rendimiento de filtrado de partículas y respirabilidad. Foto: L. Mainé

Este contenido es exclusivo para nuestros suscriptores.

Luego de varias idas y vueltas, el uso de tapabocas caseros se instaló como una barrera de protección contra el nuevo coronavirus a tal punto que ahora se venden como el nuevo accesorio de moda. ¿Pero hay algún material que resulte mejor que otro para su fabricación? Eso es lo que está determinando el Ministerio de Salud Pública (MSP) en conjunto con el Instituto Uruguayo de Normas Técnicas (UNIT), dado que no se cuenta con un marco específico para las llamadas “mascarillas higiénicas” como sí se tiene para las N95 de uso en el ámbito de la salud.

“La gracia está en la tela porque no cualquiera protege”, dijo a El País Fernando Gómez, gerente de normalización de UNIT. Las personas han apelado a recortes de camisetas, sábanas, pañuelos o viejos vaqueros y, los más vanguardistas, a textiles por su estampado.

La clave está en las propiedades de filtración mecánica y electroestática de las telas por lo que lo más correcto sería usar una combinación de varios tipos y de varias capas acompañado de un perfecto sistema de ajuste al rostro.

La importancia del ajuste sobre el rostro.

Un ajuste inadecuado del tapabocas puede reducir hasta un 60% la eficacia de la filtración inicial de una buena mascarilla de tela.

Hasta cinco capas.

Hay ciertas recomendaciones a nivel internacional que están siendo estudiadas por el organismo. Entre ellas, la norma española que estableció, según relató Gómez, que los barbijos reutilizables y de fabricación en el hogar comprendan un “sándwich” de telas TNT de ciertos gramajes y de propiedades hidrófobas.

La norma española especifica que un tapabocas debe ser confeccionado con cinco capas de los siguientes materiales: dos capas de TNT spunbond de 40 gramos por metro cuadrado 100% hidrófobo para la parte exterior; dos capas de TNT spunlace de 44 gramos por metro cuadrado, 80% poliéster y 20% viscosa para la parte media; y una capa de TNT spunbond de 20 gramos por metros cuadro 100% hidrófobo para la parte interior. La combinación logra que, por un lado, la mascarilla filtre las partículas y, por otro, repele el agua.

Los nombres pueden parecer confusos pero se trata de las telas TNT que se usan para hacer disfraces o decoraciones y que son económicas. Pero hay diferencias entre el TNT spunbond y el spunlace; el último, por ejemplo, está indicado para usos médico, de higiene y de belleza (como las bandas depilatorias).

“Esa combinación tiene una efectividad suficiente frente al filtrado de aerosoles”, indicó Gómez. Aerosol, en este contexto, no es el desodorante, sino cualquier partícula que esté en suspensión en un gas. En el caso del SARS-CoV-2, el virus que provoca la COVID-19, son gotitas de saliva que se expulsan al hablar, estornudar o toser. Por tal motivo, la capa interior tiene que repeler las microgotas. “Si uso algodón, eso va a quedar pegado en la tela y lo voy a aspirar; por eso tiene que ser hidrófobo”, apuntó.

Gente usando tapabocas. Foto: Leonardo Mainé
Barbijo, lavado de manos y distancia social son las tres recomendaciones principales para evitar el contagio. Foto: Leonardo Mainé

Los ensayos.

A pesar de que España hable de TNT y que este material se consiga hasta en las casas de cotillón, no implica que en Uruguay se encuentre ese tipo de gramaje. El MSP y la UNIT consultaron a la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU) para conocer si estaban disponibles en plaza y se encontró que no están a la venta y deberían ser importadas.

“Hay una empresa con la que ya nos pusimos en contacto a través de la CIU que están trabajando en unas telas que ellos entienden que podrían funcionar. Estamos realizando pruebas. El punto particular es demostrar la eficacia de la filtración bacteriana”, señaló Gómez.

Los ensayos son determinados por UNIT para la futura elaboración de la norma que recomienda una fabricación específica de mascarillas higiénica. Se trata de una prueba de bloqueo a los aerosoles y de respirabilidad. Lo primero se realiza en dos etapas: primero con aerosoles de cloruro de sodio (sal diluida en agua) y luego con un estafilococo, en concreto, con Staphylococcus aureus, el que causa la mayoría de las infecciones por esa causa. “Se mide cuánto pasa del aerosol y cuánto retiene la tela el estafilococo. No se hace con el SARS-CoV-2 porque sería muy peligroso”, dijo Gómez a El País.

Una vez que finalicen los ensayos, se comunicará a la población cuáles son las mejores telas para maximizar la protección del tapabocas. “La idea es que sean telas baratas porque son TNT y para que, además, sea de penetración rápida”, agregó el técnico. Así, a la hora de confeccionar o de comprar se elija el barbijo que cumpla con los parámetros de calidad por sobre otros. Puesto que no hay que olvidar que el tapabocas, el lavado de manos y el distanciamiento social es la mejor estrategia para evitar los contagios por COVID-19.

Los materiales.

Mientras que no se da a conocer la norma por el MSP y la UNIT, se puede apelar a otros estudios internacionales. Investigadores del Laboratorio Nacional Argonne, junto a la Universidad de Chicago, recientemente publicaron en ACS NANO, la revista de la Sociedad Americana de Química, que las telas “híbridas” o mezclas de telas (algodón-seda, algodón-gasa, algodón-franela) tienen el potencial para filtrar más del 80% de las partículas de menos de 300 nanómetros y pueden filtrar más del 90% de las partículas de 300 nanómetros. En comparación, una mascarilla sanitaria con filtros FFP2 filtran como mínimo un 92% de las partículas.

Este rendimiento se debe a la combinación de tejidos y de la filtración mecánica y electrostática. Por un lado, la filtración mecánica implica que la tela atrapa físicamente las partículas suspendidas en el aire; la electroestática mantiene los aerosoles dentro del entorno estático basado en las cargas de las partículas y no por su tamaño.

Algodón, seda o poliéster: ¿qué sirve?

Investigadores del Laboratorio Nacional Argonne, junto a la Universidad de Chicago, probaron la combinación textil con diversas telas comunes: algodón, seda, gasa, franela y tejidos sintéticos; todos productos accesibles a la población general. Lo que se buscó es si cada material proporcionaba una protección significativa contra la transmisión de aerosoles. Para analizar las telas, los investigadores usaron una cámara de mezcla de aerosoles y un ventilador para pasar las partículas a través de cada una de las telas a una velocidad de flujo de aire correspondiente a la respiración de una persona en reposo para luego tomar muestras del aire que atravesaba el material. Así se hizo con varios tamaños de partículas: desde 10 nanómetros hasta 100 micrómetros. Las partículas del nuevo coronavirus tienen un tamaño de entre 80 y 120 nanómetros. Si necesita una comparación piense que un cabello humano tiene aproximadamente 50 micrómetros de tamaño y hay mil nanómetros por cada micrómetro.

Combinación textil con lo que hay en casa.

De acuerdo con los investigadores del Laboratorio Nacional Argonne y la Universidad de Chicago, el algodón tiene una gran filtración mecánica por poseer muchos hilos en su interior. Si la tela es tupida y de baja porosidad, menos partículas pueden escapar. En este sentido, fabricar un barbijo con sábanas de algodón con alto número de hilos es una excelente opción pero debe colocarse como capa intermedia. Por otro lado, el poliéster, la seda y la gasa son materiales muy estáticos. Una mascarilla de seda de cuatro capas que puede provenir de una bufanda o un pañuelo˗obtuvo una eficiencia media mayor al 85%. Y, otra buena opción, sería una mascarilla de algodón de alta cantidad de hilos combinada con dos capas de seda o gasa o poliéster.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados