CORONAVIRUS

Solución uruguaya para evitar la escasez de mascarillas de personal sanitario

Proyecto de las facultades de Ingeniería y Ciencias logra reutilizar la mascarilla N95 hasta 10 veces con luz ultravioleta; lo replican en otros países ante crisis

Un enfermero trabaja en un hospital en casos de coronavirus COVID-19. Foto: AFP
Las mascarillas N95 crean un sello hermético contra la piel que no permite que pasen partículas que se encuentran en el aire, entre ellas, patógenos. Foto: AFP

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El plan C. Eso fue en lo que pensaron Horacio Failache, integrante del Instituto de Física de la Facultad de Ingeniería, y Marcel Bentancor, del Laboratorio de Biología Molecular Vegetal de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República hace poco más de un mes cuando apareció el primer caso de COVID-19 en el país. “Queremos plantear una tercera opción en caso de que fallen las dos opciones más seguras”, resumió Failache.

El ingeniero hacía referencia ˗primero˗ al descarte de las mascarillas N95. Estas son las que se utilizan en el ámbito de la salud porque crean un sello hermético contra la piel que no permite que pasen partículas que se encuentran en el aire, entre ellas, patógenos. Están pensadas para ser usadas solo una vez. Pero, claro, Uruguay no produce sus propias mascarillas N95 y, de acuerdo con los técnicos, la importación está bloqueada por la pandemia. “Salvo por un milagro, no tendremos escasez de mascarillas”, dijo Failache.

Entonces hay que pasar al plan B: la desinfección. Pero ni el fabricante ni el Ministerio de Salud Pública autorizan que se someta la mascarilla a este proceso. “Hay que plantearlo como una situación de emergencia para la que hay que proceder de una forma en la que normalmente no se procedería”, siguió.

Las mascarillas pueden ser desinfectadas mediante peróxido de hidrógeno. Este método, según el ingeniero, es considerado seguro y penetra en toda la profundidad del tejido. Pero presenta dos problemas: hay muy pocos equipos en el país para realizar el tratamiento y, además, es muy caro. “Desinfectar 10 mascarillas cuesta alrededor de US$ 100”, apuntó Failache.

Entonces, aquí viene el plan C. ¿Y qué tal si se crea un método de desinfección seguro, económico y portátil que maximice la vida útil de un insumo médico esencial en estos tiempos? Y así lo hicieron: un equipo que usa irradiación de luz ultravioleta C (UVC) capaz de desinfectar en cuestión de minutos y a bajo costo.

Extender la vida útil.

 En 2018, “cuando no pensábamos en la posibilidad de una pandemia inminente”, contó Bentancor, el Laboratorio de Biología Molecular Vegetal de la Facultad de Ciencias desarrolló y, luego publicó en una revista especializada, un irradiador ambiental por UVC para espacios cerrados. Su particularidad era el uso de tecnología abierta y de un costo más bajo que un dispositivo comercial. Desde ese entonces, los científicos lo aplican para bajar la carga viral en laboratorios y cuartos de cultivo.

Cuando el SARS-CoV-2 empezó a expandirse por el mundo, en la casilla de correo de Bentancor llegaron mensajes de una clínica oncológica de EE.UU. y de otros centros de Japón, India y Bolivia que pedían consejos para hacer sus propios prototipos para la desinfección de las mascarillas N95, siguiendo determinados protocolos. Entonces, “tratamos de ver cómo sacar una iniciativa para usar la luz ultravioleta contra el virus para Uruguay”, apuntó el biólogo.

El resultado es un prototipo que en dos semanas tendrá su primera unidad a nivel industrial y que, según los objetivos de sus creadores, podrá distribuirse en todo el territorio. De esta manera, Failache sostuvo que, “en términos efectivos, aumentás el stock de mascarillas en un factor de hasta 10”.

Esa es la cantidad de veces que, en teoría, se podría desinfectar una mascarilla de este tipo por luz UVC hasta su total degradación. “Se maneja un número razonable de entre tres y 10 veces sin que haya una afectación importante por el efecto de la luz”, explicó el ingeniero. En una situación de emergencia, esto es mejor que descartar un insumo que escasea en el mercado.

Bentancor añadió: “Es una especie de horno con fuentes de iluminación ultravioleta para el cual la gente de Ingeniería tiene la capacidad de darle una iluminación uniforme con la suficiente dosis”.

Coronavirus. Foto: AFP
Coronavirus. Foto: AFP

¿Pero qué tienen las mascarillas N95? Están compuestas por una tela de polipropileno, un polímero que mediante un proceso de electroestática fija las pequeñas partículas en los filtros para que no sean aspirados por la persona. Si alguien limpia estos cubrebocas, por ejemplo, con alcohol, se elimina esa propiedad.

La luz ultravioleta, en cambio, degrada el material de forma gradual y, al mismo tiempo, mata los patógenos. “La dosis de energía que se requiere para tener una afectación importante es entre centenas y miles de veces superior a la dosis requerida para desinfectar”, señaló el ingeniero.

La luz ultravioleta está compuesta por fotones “tan energéticos” que son capaces de romper enlaces químicos. Un resultado muy conocido es la mutación a nivel genético que produce el cáncer de piel. En particular, puede romper el ARN de un virus. “Si uno produce tantas mutaciones o tantas roturas de la molécula de ARN termina volviendo al virus un organismo inviable”, explicó Failache. No obstante, la luz ultravioleta puede cumplir este cometido sin acelerar la degradación del plástico de la mascarilla.

Un aspecto esencial que añadió Bentancor es que hay que llevar una estricta trazabilidad de cada cubrebocas desinfectado para que sea usado por la misma persona.

Soberanía necesaria.

El prototipo desarrollado por Ingeniería y Ciencias pasó a manos de la Facultad de Arquitectura para su diseño industrial. Ya hay contactos con fabricantes para que realicen sus equipos y puedan distribuirse en todo el país. Los científicos, además, han tenido contacto con mutualistas y hospitales públicos y han recibido el interés del Ministerio de Industria, Energía y Minería para su producción.

“Lo ideal para la próxima pandemia es tener una industria local de fabricación de mascarillas N95. Tenemos que lograr esa soberanía”, afirmó Failache. En este sentido, es indispensable contar con un equipo especial que mide el filtrado de las partículas.

Otras aplicaciones para los rayos UV

La desinfección por rayos ultravioletas estaba muy extendida en la industria agroalimentaria y en los hospitales antes de que la pandemia actual la volviera a poner de actualidad. En China, donde apareció la epidemia, se ha utilizado esta técnica para limpiar ómnibus y billetes.

Recientemente, incluso el presidente estadounidense Donald Trump sugirió la utilización de rayos UV para curar a enfermos de coronavirus, lo que causó un gran revuelo entre los profesionales médicos de todo el mundo, pues su uso puede entrañar quemaduras y cáncer de piel.

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