La comunicadora y abogada Daiana Abracinskas abrió su corazón durante una entrevista en el programa de streaming Despegadas, donde compartió detalles de su historia personal y de la crianza de su hijo Camilo, de 21 años, quien actualmente se desempeña como jugador profesional de básquetbol.
Con su habitual estilo frontal, Abracinskas contó que se separó del padre de su hijo cuando el niño todavía no había cumplido los dos años. Poco después, el hombre se radicó en España y, según relató, nunca contribuyó económicamente a su manutención.
“Es mi caso", dijo cuando le consultaron por las madres que afrontan la crianza sin respaldo de los padres. "Es absolutamente y exclusivamente la crianza de un adolescente que trato de hacer que sea la mejor persona posible, porque su padre está a 12.000 kilómetros y no manda un euro”, expresó la abogada, quien añadió que resolvió no dar la batalla por una pensión.
La comunicadora reconoció que, gracias a su esfuerzo profesional, pudo salir adelante sin depender económicamente de su expareja. Sin embargo, aclaró que su decisión personal no debería interpretarse como un ejemplo a seguir, porque la pensión alimenticia constituye un derecho de los hijos.
“¿Lo quiero (el dinero de la pensión)? No, no quiero nada de él. Pero yo tengo hoy la posibilidad de poder decir eso. ¿Sabés qué? Metete cada euro en donde mejor te quede, mi amor, porque yo no lo necesito. Me rompí el alma. Eso también es ejercer el feminismo”, afirmó.
De inmediato, hizo una advertencia a las mujeres que atraviesan situaciones similares: “Pero eso está mal. No hagan eso. El dinero no es de uno, el dinero es de su hijo. Es un derecho del niño reclamar la pensión alimenticia. Incluso si usted es millonaria, siga pidiendo la pensión alimenticia, porque es lo que corresponde”, aconsejó.
Abracinskas también cuestionó la doble vara social que, a su entender, existe entre madres y padres. Señaló que las mujeres suelen recibir cuestionamientos cuando trabajan, estudian o salen a divertirse y dejan a sus hijos al cuidado de otras personas, mientras que la ausencia paterna muchas veces se naturaliza.
“No es normal que el padre desaparezca y se vaya a hacer su vida. Nadie cuestiona al padre. Me llego a ir yo al exterior y a dejar a mi hijo y soy la mujer más cuestionada del mundo”, reflexionó.
Los sacrificios para acompañar a su hijo Camilo
Durante la entrevista, la periodista recordó con emoción sus orígenes humildes en el Cerro y el esfuerzo que realizó para completar sus estudios universitarios. Evocó los viajes en el ómnibus 370 y los valores de trabajo y sacrificio que recibió de sus padres.
“Yo salí del Cerro, mi amor. Yo viajé en el 370, me recibí yendo en el 370”, recordó. Y agregó: “Hoy la vida a mí, por sacrificio y trabajo, me permite estar en otro lugar. ¿Y sabés qué? De vos no necesito nada. Y a mi hijo no le falta nada”.
También contó que procuró transmitirle a Camilo que la ausencia de responsabilidades paternas no debe convertirse en un modelo a reproducir.
Uno de los pasajes más emotivos de la conversación llegó cuando recordó cómo organizaba sus actividades profesionales para acompañar la vocación deportiva de su hijo.
“Cuando Camilo tenía siete u ocho años, yo iba en mi auto sin luz porque estaba quemada y estudiaba para la facultad con la linterna del celular. Y nunca falté a una práctica y nunca, jamás, falté a un partido”, aseguró.
Incluso reveló que llegó a resignar oportunidades laborales en el periodismo deportivo para poder asistir a sus encuentros de básquetbol.
Cuando trabajaba como comentarista de fútbol, le planteó a Roberto Moar que no podía cubrir partidos los domingos porque su hijo jugaba ese día. Finalmente, según relató, el periodista aceptó que trabajara únicamente los sábados.
“Yo elegí, porque es una alegría para mí. Él está haciendo lo que ama y, si decidiera ser bailarín de ballet, estaría acompañándolo de la misma forma”, explicó.