Lucila Rada agradeció las emotivas despedidas a su padre y contó cómo fueron las últimas horas con él

La hija mayor de Ruben Rada escribió un extenso mensaje a días de su fallecimiento y destacó las muestras de amor que recibió el músico dentro y fuera de Uruguay.

Las fotos que Lucila Rada compartió junto a su padre Ruben en el posteo que escribió para despedirlo.
Las fotos que Lucila Rada compartió junto a su padre Ruben en el posteo que escribió para despedirlo.
Foto: @lucilarada

La mayor de las hijas de Ruben Rada, Lucila Rada, decidió expresarse y despedirse de su padre en redes sociales luego de las multitudinarias y emotivas despedidas que tuvo el músico en los últimos días. Primero fue el velatorio en el Palacio Legislativo y luego el cortejo por Isla de Flores hasta el Cementerio del Norte, acompañado por una multitud.

No faltó la plena, el candombe ni la risa. Fue una despedida atravesada por la música y la alegría, como él quería y como había pedido en “Muriendo de plena”. Lucila agradeció cada una de esas muestras de amor y cariño hacia su padre, recibidas en estos días de profundo dolor en Uruguay, y también los reconocimientos que llegaron desde distintos lugares del mundo.

En un extenso mensaje, la hija mayor de Rada contó cómo fueron las últimas horas junto a él y reflexionó sobre lo que significó despedir a una figura tan querida para los uruguayos.

“A veces en libros, charlas, en películas, en juicios o simplemente filosofando preguntamos ¿cuánto vale una vida?”, comenzó Lucila. Para ella, la respuesta empezó a tomar otra dimensión el miércoles 26 de agosto, cuando la familia tuvo que atravesar “el instante más triste de nuestra vida”.

Todos juntos y muy cerca de Ruben recibieron la noticia de que había llegado el momento de dar por terminada su vida. Lucila enumeró todo lo que representaba para ellos: “Nuestro papá, esposo, tío, cuñado, abuelo, amigo”.

A ese momento decidió llamarlo el “instante 0”. Pero lo que en principio parecía el final comenzó a convertirse, a partir de lo que sucedió después, en algo distinto.

Al salir de la sala y encontrarse con los rostros de médicos y enfermeros, y más tarde con los teléfonos “explotados” de mensajes, la familia empezó a percibir que el dolor no era solamente suyo. “Nos dimos cuenta de que el dolor era generalizado y que estábamos rodeados de un campo magnético de amor”, escribió.

Velorio de Ruben Rada.Foto: Ignacio Sánchez/El País.
Velorio de Ruben Rada.
Foto: Ignacio Sánchez/El País.

Así, ese número que marcaba el final se transformó para Lucila en un comienzo: “El km 0 de un recorrido de amor que sin pensarlo demasiado él nos dejó preparado”.

Antes de despedirse, la familia quiso asegurarse de ver en Rada la "expresión pacífica, serena, satisfecha de haberlo dado todo", expresó. Contó también que lo llenaron de "amor y mimos", que le hicieron saber que lo iban a extrañar siempre, aunque no les había quedado debiendo “ni un solo gesto de amor, entrega, risa, generosidad, sabiduría, humildad, empatía, coraje, belleza, coherencia, elegancia, talento, swing, respeto y sobre todo pasión por la vida”.

Después llegó el encuentro con el público que lo quiso durante décadas.

Lucila destacó especialmente el velatorio en el Palacio Legislativo, al que definió como “el más tierno y grato que jamás hayamos visto”. Las personas que se acercaron a despedirlo tenían, según describió, “caras de tristeza dulce, y no amarga”.

Esa imagen apaciguó el dolor y les dio consuelo: “Nos reconfortó el alma, nos tendió una red en donde caer y no golpearnos”, escribió.

Las muestras de cariño fueron tan intensas que por momentos la familia consiguió olvidarse de la tristeza que estaba atravesando. “Abrazarlos, recibir sus ofrendas, llorar y reír juntos, bailar, escuchar su voz sonando en ese salón inmenso, nos hizo olvidar que había un féretro, que hubo un hospital y todo lo feo”.

Julieta Rada en Isla de Flores, donde se inició el cortejo fúnebre con los restos de Ruben Rada.
Julieta Rada en Isla de Flores, donde se inició el cortejo fúnebre con los restos de Ruben Rada.
Foto: Darwin Borreli.

Porque, para Lucila, su padre ya no estaba solamente en ese lugar. “Él no estaba ya ahí adentro, estaba en sus caras, en sus ojos, en nuestro pecho inflado de orgullo y honor de haber sido su familia”, escribió.

También agradeció al personal de salud que lo acompañó durante sus últimos momentos y destacó la labor de quienes hicieron “lo imposible” para cuidarlo. “Lo acompañaron al desenlace más digno y humano. Admiración total por esa labor”, expresó.

Después recorrió en su mensaje algunas de las escenas que quedaron de la despedida. Agradeció a las autoridades del Palacio Legislativo por haber entendido la dimensión que tendría el homenaje y cedido el espacio; a los vecinos que salieron a las puertas de sus casas para acompañar el cortejo, a dos jóvenes que lo siguieron en monopatín con un parlante reproduciendo su música y a quienes llevaron prendas rojas durante el trayecto.

También recordó el círculo de tambores que hizo sonar los parches con emoción y a la "familia aurinegra" que llevó el rostro de Rada en el pecho de la camiseta el pasado domingo durante el clásico.

“Vayan estas palabras especialmente para el pueblo uruguayo, su pueblo. Pero también a cada rincón del mundo que sintió esta pérdida y homenajeó su existencia”, escribió.

Lucila envió un abrazo especial para el Lobo Núñez: “Papá siempre va a estar sentado en tu sillón, como lo esperabas para gozarse escuchando música y riendo. Te amamos”.

El Lobo Núñez, junto a una cuerda de tambores, en el cortejo funébre de Ruben Rada.
El Lobo Núñez, junto a una cuerda de tambores, en el cortejo funébre de Ruben Rada.
Foto: Darwin Borrelli

Y finalmente llegó la despedida más íntima, dirigida directamente a su padre. “Y a vos Negro Rada, el único, el más amado. Descansá o hacé lo que se te cante pero en paz. Te lo ganaste”, escribió.

La hija mayor cerró su mensaje con una declaración de amor que atraviesa el duelo: “Te vamos a amar en esta y en todas las vidas papá”.

La familia, además, ya dejó claro que la música de Ruben seguirá acompañando a varias generaciones. Su legado artístico permanece y, como escribió Lucila, será tarea de ellos “ocuparnos de que su obra tenga el lugar que merece” y entregar, de a poco, “toda la música que nos y les dejó de regalo”, en referencia a los más de 10 discos inéditos que dejó su padre.

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