Las últimas semanas tuvieron a la periodista en cuestión en el centro de la escena por su cruce al aire después de recibir comentarios misóginos de Juan Ramón Carrasco en el streaming de El Observador, episodio que terminó con el entrenador fuera del estudio por decisión de Alejandro Fantino. Pero ahora la panelista de Polémica en el bar (Canal 10) cambió el ruido de los medios por las playas, la gastronomía y la cultura japonesa.
Sofía Romano hizo un alto en la rutina y se tomó unos días de vacaciones junto a su esposo, Martín Villalba, con quien se casó en abril de este año en una espectacular boda celebrada en una exclusiva chacra de Punta del Este.
La pareja armó las valijas con rumbo a Japón. La primera escala fue Okinawa, un destino conocido por sus playas de aguas cristalinas y por sus sitios históricos, varios de ellos declarados Patrimonio de la Humanidad.
Romano fue compartiendo distintas postales del viaje con sus seguidores y, antes de despedirse de la isla, publicó una romántica fotografía junto a Villalba a orillas del mar. La imagen vino acompañada de un dato que revelaba que las vacaciones habían tenido también su cuota de adrenalina.
“Adiós, Okinawa. Pudimos conocer tus hermosas playas, nadar, tomar varias Orion y zafar de un tifón”, escribió la periodista.
Después llegó Tokio, donde la pareja se dedicó a recorrer algunos de los rincones más particulares de la ciudad. Uno de ellos fue una disquería de siete pisos dedicada a los vinilos.
“Tokio, estás de la cabeza”, escribió junto a un video en el que mostró parte de las instalaciones, mientras de fondo sonaba "Rock and roll musica", de los Beatles, con una “acústica del carajo”.
También visitaron una librería y una cafetería tradicional que funciona desde 1973, además de recorrer distintos bares y probar algunos platos típicos.
Entre los descubrimientos gastronómicos apareció un panqueque japonés preparado con crema, manteca y syrup que conquistó especialmente a la periodista. “La combinación es espectacular”, comentó. Y, después de probarlo, agregó con humor: “No llegamos a la foto de la textura porque estaba a otro nivel de exquisito”.
Pero la noche todavía tenía reservada una experiencia diferente. Con cerveza de por medio, Romano y Villalba compartieron la previa de una actividad que no parece formar parte del menú habitual de unas vacaciones: una exhibición de sumo.
“Todo pronto para ver exhibición de sumo”, escribió la periodista en una de sus historias.
En la siguiente publicación mostró imágenes del espectáculo y dejó así registro de otra de las experiencias que sumó a su recorrido nipón.
Entre playas paradisíacas, un tifón del que lograron zafar, vinilos, gastronomía y sumo, Romano viene armando en redes una particular bitácora de viaje. Y de seguro todavía quedan varias postales de Japón por conocer.