Una famosa conductora de Canal 10 y su esposo, también camarógrafo de Saeta, viajaron en familia a disfrutar de unas soñadas vacaciones por Europa que incluyeron reencuentros con amigos, bellezas históricas, playas paradisíacas, paisajes de película y hasta rituales.
La consulta de una seguidora sobre qué fue lo más lindo que visitaron en el viejo continente derivó en un posteo de Noelia Etcheverry, que disfrutó de una hermosa estadía por España e Italia junto a su esposo, Fabricio Fernández, su hija Olivia y su suegra.
Entre los destinos que recorrieron estuvieron Madrid, Roma y Cinque Terre, una de las grandes sorpresas del viaje para la conductora de Sonríe (Canal 10).
“Cinque Terre. El lugar más hermoso que conocimos! El que me sorprendió y no esperaba…”, escribió Etcheverry al compartir imágenes de ese tramo de las vacaciones.
Se trata de cinco pueblos de la costa de Liguria, reconocidos por sus casas de colores entre las montañas y el mar. La familia salió desde La Spezia y eligió bajar en Manarola y Vernazza, para terminar en Porto Venere, que no forma parte de Cinque Terre pero que les había sido recomendada por los lugareños.
Y fue justamente allí donde incorporaron una particular costumbre que repitieron durante el recorrido.
“Nuestro ritual en cada parada fue siempre el mismo: primero baño de mar, después recorrer y obviamente, comer algo rico”, contó. El menú también tuvo protagonistas italianos: pizza, pasta y helado de limón.
Etcheverry destacó además que el recorrido puede hacerse en tren o auto y advirtió que algunas zonas tienen muchas piedras para entrar al agua. Aun así, contó que hay barandas para facilitar el acceso y que el agua es tan salada que “literalmente flotábamos sin movernos”.
“Un día de esos que quedan guardados para siempre! Gracias, gracias, gracias”, resumió.
Roma, calor y una escapada en familia
El viaje también tuvo una escala en Roma, donde la conductora quedó impactada por la historia y la arquitectura de la ciudad.
“Ciao bella Roma qué felicidad ver tanta belleza, tanta historia… todo tan inmenso y hermoso!!”, escribió, y confesó que en más de una oportunidad se le llenaron los ojos de lágrimas.
Desde Civitavecchia viajaron en tren durante una hora y recorrieron Roma en bus turístico. Visitaron el Coliseo, la Fontana di Trevi y el Vaticano.
El calor fue otro de los protagonistas: llegaron a soportar 37 grados a la sombra. Después de recorrer, hubo una parada para hidratarse y comer pasta y pizza en un bar con ventiladores que tiraban agua.
Mientras tanto, Olivia se quedó con su abuela disfrutando de la piscina y evitando el calor extremo.
La aventura había comenzado en Madrid, donde la familia también se reencontró con un amigo que vive allí desde hace 20 años. Entre vermut, mate, helado de limón y paseos, Etcheverry resumió aquellos primeros días como una experiencia “divina” en familia.
Una postal familiar que tuvo de todo: amigos, calor, historia, mar, comida y, sobre todo, un ritual que ya quedó asociado a uno de los destinos más especiales de sus vacaciones.